The weight of «tradition» in multilateral commercial negotiations. The argentinian case during the Doha Round

Abstract
The article studies the impact of ‘tradition’ as a variable inside the analyses of foreign policy. For that end, it considers a particular case, the participation of Argentina in multilateral commercial negotiations. The central argument signals that, for Argentina, the negotiating tradition has had an important role as a guidance in foreign policy actions regarding multilateral commercial negotiations, especially in the moments of crisis. In addition, that, within this tradition, the main variable in the configuration of Argentinian options has been the development strategy.

Keywords
Tradition; Foreign Policy; Commercial Negotiations; WTO; Argentina

 

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How to cite this article
Zelicovich, Julieta (2014). “The weight of «tradition» in multilateral commercial negotiations. The argentinian case during the Doha Round”. JANUS.NET e-journal of International Relations, Vol. 5, N.º 1, May-October 2014. Consulted [online] on date of last view, observare.ual.pt/janus.net/en_vol5_n1_art7

El peso de la «tradición» en las negociaciones multilaterales de comercio. El caso de Argentina durante la Ronda Doha

Articulo publicado en JANUS.NET, e-journal of International Relations, Vol. 5, n.º 1 (Maio-Outubro 2014), pp. 101-113Disponible en http://observare.ual.pt/janus.net/images/stories/PDF/vol5_n1/pt/pt_vol5_n1_art7.pdf

 

EL PESO DE LA “TRADICIÓN” EN LAS NEGOCIACIONES MULTILATERALES DE COMERCIO EL CASO DE ARGENTINA DURANTE LA RONDA DOHA

Resumen
El artículo estudia el impacto de la “tradición” como variable dentro de los análisis de política exterior. Considera para ello un caso particular, cual es el de la participación Argentina en las negociaciones multilaterales de comercio. El argumento central señala que para la  Argentina la tradición negociadora ha tenido un papel importante como orientador en las acciones de política externa en materia de las negociaciones multilaterales de comercio, especialmente en los momentos de crisis. Y que dentro de esta tradición, la principal variable en la configuración de las opciones de Argentina ha sido la de la estrategia de desarrollo.

Palabras claves:
Tradición; Política Exterior; Negociaciones comerciales; OMC; Argentina

 

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El MERCOSUR y la crisis del sector automotriz: ratificando el sendero del desencanto

Articulo publicado en Boletim Mundorama – Iniciativa de Divulgação Científica em Relações Internacionais, n°81. Disponible en http://mundorama.net/2014/05/14/el-mercosur-y-la-crisis-del-sector-automotriz-ratificando-el-sendero-del-desencanto-por-julieta-zelicovich/

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El MERCOSUR y la crisis del sector automotriz: ratificando el sendero del desencanto, por Julieta Zelicovich

El MERCOSUR viene atravesando momentos difíciles. Si bien deben reconocerse avances significativos en materia de cooperación política y social en la última década, poco es lo que se ha avanzado en nuevas instancias de integración económica y comercial. La reciente prorroga del Acuerdo de Política Automotriz del Mercosur (PAM) en el marco de una creciente recesión de estos sectores industriales en las dos principales economías lleva a preguntarse acerca del rol de la integración en la evolución del desarrollo de la región. Nuestro argumento es que el bloque regional a la vez que continúa siendo el principal activo en las relaciones externas de los países que lo componen ha perdido potencialidad como articulador de respuestas ante los desafíos (económicos y comerciales) del siglo XXI, siendo la prórroga del acuerdo mencionado un ejemplo de ello.

En sus primeros 25 años el bloque regional atravesó diversas transformaciones: de proceso de complementación económica basado en “mecanismos sectoriales, graduales y flexibles de reducción de aranceles” (Bouzas y Pagnota, 2003: 44), en los 80; a regionalismo abierto, en los 90; y “regionalismo posliberal” a partir del 2001 (Serbin, et. al. 2012). En la década actual el bloque transita un proceso de desencanto. Probablemente motivados por la crisis financiera internacional, los países miembros del MERCOSUR se han enfocado en sus economías nacionales, priorizando sus mercados domésticos y poco han hecho (con la excepción de la aprobación del ingreso de Venezuela) por un fortalecimiento real del bloque. El resultado de estos casi 30 años marca un cuadro de situación donde los cuatro países tienen estrechas relaciones de interdependencia entre sí, las cuales resultan prioritarias respecto del resto del mundo, pero donde a la vez ninguno de los países miembros está dispuesto a ir demasiado lejos en los esquemas de integración profunda.

El principal activo del bloque es su mercado de regional. En materia comercial los efectos del Tratado de Asunción han sido el crecimiento del comercio intrazona a niveles sostenidos, pasando del 7% hacia fines de los 80 al 30% en 2013. Si se considera su composición, estos flujos adquieren mayor relevancia por su agregación de valor. En efecto, resulta concentrados manufacturas (60%), en oposición a la venta de productos primarios y manufacturas de poco valor agregado (70%) que caracterizan las exportaciones de estos países hacia otros destinos. No obstante, en la lista de pendientes restan la constitución plena de un único territorio aduanero, la existencia de una regulación común en materia de inversiones y la resolución de regímenes especiales como el del automotriz, entre otros.

En particular este sector recibió desde el inicio un tratamiento especial, quedando excluido de la zona de libre comercio entre las partes y de las posteriores políticas tendientes hacia la creación del mercado común. La lógica subyacente a esta política sostenía que en tanto MERCOSUR ofrecía para los países la posibilidad de contar como propio un mercado más grande, paralelamente, generaba el riesgo de que en el caso de existir asimetrías muy notorias alguno de los países viera desmantelada parte o toda su industria automotriz (Carrera y Sturzenegger,2000). Así se concibió el régimen específico del sector automotriz, con una estrategia de integración a nivel regional. Conforme señala Lucangeli (2008) en la determinación de la PAM tuvieron un papel central las terminales automotrices (principalmente extranjeras), quienes sostenían la necesidad de operar en un mercado “ampliado”, y protegido a la vez. La industria de autopartes (de carácter nacional) tuvo un notorio incremento a la par de ésta.

El acuerdo establecía ciertas restricciones arancelarias para las importaciones extrazona, y creaba un régimen especial intrazona. Se establecía un margen de preferencia del 100% entre las Partes signatarias del Acuerdo, siempre que satisficieran los requisitos de origen (60%) y las demás condiciones allí estipuladas. El elemento más importante era el de la flexibilidad (flex): un compromiso de equilibrios relativos entre las exportaciones y las importaciones según el cual “ el país que se propusiera concretar el máximo de las exportaciones permitidas por el nivel porcentual de flexibilización acordado para cada año, se compromete a importar del otro país, por lo menos, el nivel mínimo”. Por fuera de esos márgenes, el comercio quedaba sujeto a los aranceles, con la baja de competitividad para los productos involucrados, lo que desalentaba esas operaciones.

Con el tiempo y con las recurrentes prórrogas del acuerdo, el flex quedó definido de manera de que por cada dólar que Brasil importaba por el complejo automotor (autos y autopartes) desde Argentina, podía exportar 1,95 dólar. En tanto que  las exportaciones argentinas hacia Brasil podrán alcanzar un monto equivalente a 2,5 de las importaciones desde ese país.

En los últimos años, el esquema permitió a la industria  incrementar mucho la producción, pero limitó la integración nacional de partes y piezas. En sí el comercio entre Argentina y Brasil se volvió altamente interdependiente, siendo que las exportaciones del primero al segundo explican el 88% de la partida, en tanto que las de Brasil a Argentina, el 75% respectivamente. El problema yace en el saldo de la balanza comercial, deficitaria de manera sostenida para Argentina. En 2013 Argentina si bien tuvo superávit por la venta de autos terminados de 389 millones de dólares, éste no logró compensar el déficit de 2767 millones de dólares que tuvo el comercio de autopartes. Y esos casi 2400 millones de dólares son el eje principal de los 3100 millones de dólares que Argentina tuvo de déficit el año pasado en el intercambio comercial.

Por este motivo, en el contexto del vencimiento del régimen vigente (30/06) la búsqueda de un nuevo acuerdo en el sector automotor, con una tasa revisada de flexibilidad, aparecía como una cuestión central en lo que respecta a la necesidad de alcanzar un equilibrio comercial entre ambas naciones, y repensar el papel del bloque regional en la gestión de las cadenas regionales y globales de valor. Sin embargo el contexto resultó adverso a este proyecto: las negociaciones de política comercial externa en circunstancias de crisis nunca resultaron sencillas, y el caso del régimen automotriz no fue la excepción.

Durante los primeros meses de 2014 la industria tanto en Brasil como en Argentina atravesó un proceso de recesión. Los indicadores del comercio exterior presentaron números negativos para ambos países. En Argentina, la producción automotriz presentó una caída del 26,2% interanual en marzo 2014 donde influyó tanto la contracción de las ventas a concesionarios de origen nacional (-31,7%) como de las exportaciones (-30,8%). Éstas en los primeros tres meses del año acumulan una contracción de 17,8%. En Brasil la caída en la producción del sector automotriz fue del 13,7% interanual e influyó fuertemente sobre el nivel de actividad. Las exportaciones de las manufacturas se contrajeron un 7,1% en el acumulado anual, impulsadas principalmente por la baja de automóviles y autopartes (además de aviones, combustibles, y azúcar). En el caso argentino se encuentra justificada esta caída en una baja general de los sectores industriales, la inflación y las modificaciones en el tipo de cambio. En el caso de Brasil, se conjugan una baja en las expectativas de los consumidores, con el mantenimiento de altas tasas de interés, una suba en la inflación, y una baja tasa de crecimiento.

Así la respuesta de la política frente a esta situación fue el mantenimiento del status quo, prorrogándose un año más el acuerdo, y posponiéndose un año más la discusión de las estrategias de desarrollo conjuntas en el marco del proceso de integración. La contracción del comercio bilateral (entre el 16% y  18% entre enero y marzo 2014) actuó como un contra-incentivo para que Argentina y Brasil pudieran afrontar modificaciones en sus marcos de políticas regionales, aunque fue lo suficientemente vinculante para mantener la situación actual. Como consecuencia, el bloque pospuso, una vez más,  su capacidad de dar respuestas conjuntas a desafíos comunes, ratificando el sendero del desencanto.

 

Bibliografía

BOUZAS, Roberto y PAGNOTA, Emiliano (2003). Dilemas de la Política Comercial Externa Argentina. Buenos Aires: Ed. Siglo XXI.

CARRERA, Jorge y STURZENEGGER, Federico (2000). Coordinación de políticas macroeconómicas en el MERCOSUR. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

LUCANGELI, Jorge (2008). “MERCOSUR: progresa la integración productiva”. Revista del CEI, n° 11, pp 23-39.

SERBIN, Andrés; MARTINEZ, Laneydi; y RAMAZINI, Haroldo (2012). El regionalismo “post-liberal” en América Latina y el Caribe: Nuevos actores, nuevos temas, nuevos desafíos. Buenos Aires: Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (CRIES).

Julieta Zelicovich es doctora en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional de Rosario, Argentina. ( jzelicovich@yahoo.com.ar)

Oportunidades para las exportaciones

Articulo de divulgación publicado en la edición especial Anuario 2014 de la Revista Punto Biz.

 

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Escenario de oportunidades para las exportaciones de la provincia de Santa Fe.

Por Julieta Zelicovich

Los primeros meses del 2014 muestran una recuperación paulatina de los flujos de comercio a nivel mundial. Se vive un clima distinto al que existía tan solo dos años atrás. Superado lo peor de la crisis los intercambios comerciales van en aumento, a la vez que la comunidad internacional en su conjunto ha decidido reiniciar viejas negociaciones y completar otras nuevas, inyectando dinamismo en los mercados y las políticas públicas. Las expectativas de los organismos internacionales apuntan a cerrar el año con un crecimiento del comercio del 4,7% anual, el doble que lo alcanzado en 2013, y consolidar ese crecimiento en 2015. Las regiones de Asia, Oriente Medio y África se presentan como los mercados más dinámicos en este escenario, seguidos por América Central y del Sur.

Con un horizonte más optimista en el plano internacional, la Argentina se encuentra en la encrucijada de o revisar sus políticas nacionales y sanear sus indicadores macroeconómicos para lograr la tan mentada inserción comercial externa; o bien continuar por la senda –un tanto anacrónica- de la sustitución de importaciones. Históricamente la inserción internacional de la Argentina no sólo ha dependido de las transformaciones del escenario internacional, sino también del plano doméstico. Dos cuestiones resultan centrales en el desenlace de la situación actual: por un lado, el resultado de la ecuación de la variación del tipo de cambio y la inflación sobre la competitividad de los productos exportables (principalmente manufacturas), por otro, el paso de las restricciones de las importaciones a las políticas de promoción de las exportaciones como vía para lograr el superávit comercial. Si la primera de estas cuestiones representa la principal amenaza, la segunda ordena la senda de las oportunidades.

En efecto, desde hace unos meses la opción del gobierno parece ser la de la vuelta a los mercados y el reconocimiento de los nuevos patrones de producción y comercio a nivel mundial. A la par que se han mantenido restricciones a las importaciones, el gobierno nacional ha hecho una renovada apuesta por las exportaciones, la cual se ha plasmado desde enero de 2014 en el PADEX (Programa de Aumento y Diversificaciones de las Exportaciones). Lo novedoso de este programa es que muestra una visión más compleja de las transformaciones del sistema internacional pos-crisis, y pone una una serie de instrumentos de promoción -ferias comerciales, financiamiento y reintegros- en función de dicha visión. El programa pretende alcanzar un incremento de las exportaciones de hasta un 17% agregado en los primeros dos años, así como la diversificación de mercados y la agregación de valor. Estas estimaciones se concentran principalmente en el sector de las manufacturas (agrícolas e industriales), y en una inserción creciente en los mercados emergentes con potencialidades para la Argentina.

Estas son buenas noticias para las empresas santafesinas. La provincia, que ha presentado un crecimiento positivo de sus exportaciones, aunque menor en términos relativos respecto al de años anteriores, puede sacar provecho de estas nuevas políticas y potenciar ciertas tendencias de los primeros meses del 2014. Muchos de los productos de la oferta exportable santafesina se encuentran comprendidos en el PADEX Lácteos, aceites, miel, frutas, pescados, así como medicamentos, insecticidas, bombas, y maquinaria agrícola, son algunos de los productos incluidos en el programa, que cuentan con mayores ventajas para ingresar a los mercados seleccionados. Dejando de lado la concentración de las exportaciones en la soja y sus derivados, algunos datos interesantes que se observaron en los primeros meses del 2014 y que pueden potenciarse a partir de ahora son el crecimiento de la industria alimentaria santafesina, de los lácteos, y de preparaciones a base de cereales y harinas, así como de la del plástico y sus manufacturas.

En consonancia con las tendencias de los mercados globales, África se ha posicionado como un destino de importante crecimiento para las ventas de la provincia. En tanto que con India comenzaron a haber negocios en productos de las industrias químicas y farmacéuticas, sector de importante potencialidad en la zona. Este país además se convirtió en uno de los principales destinos de los aceites exportados de la provincia, luego de que Irán, Europa y África redujeran la compra de estos productos. China, sobreestimada en el imaginario social, explicó sólo el 2% de las exportaciones provinciales de enero y febrero y concentró sus compras en productos con bajo valor agregado (Animales vivos y productos del reino animal, Carne y despojos comestibles, Leche y productos lácteos, y Cereales), conforme el último informe del IPEC. En contracara América Latina fue el principal mercado de las exportaciones de maquinaria santafesina. Brasil, aún con la contracción que presentó en el comercio de vehículos respecto de igual período del año anterior, llegó a absorber el 10% de las ventas santafesinas, principalmente maquinarias y manufacturas industriales.

En un escenario internacional en transformación, con nuevos actores reposicionándose y con distintas dinámicas de negocios, las exportaciones de la provincia tienen mucho terreno por ganar. El PADEX es una orientación en cuanto a los destinos y productos con mayores potencialidades, no obstante el desarrollo de cada experiencia dependerá en gran parte de la capitalización que pueda hacerse de las lecturas de evolución de los mercados. Decodificar las tendencias globales del sistema económico internacional junto a la identificación y explotación de las ventajas competitivas propias, y el aprovechamiento de los recursos disponibles en el entorno, son la clave para crecer vía exportaciones en el escenario actual.

¿Hacia una mayor influencia? Análisis de la participación negociadora de países en desarrollo durante la Ronda Doha

Artículo publicado en la revista brasilera Conjuntura Global (vol 3, n°1 – 2014).

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2014 – Participacion de PEDs en NMC – Revista Conjuntura global

¿Hacia una mayor influencia? Análisis de la participación negociadora de países en desarrollo durante la Ronda Doha

Resumen:

Tradicionalmente las negociaciones comerciales multilaterales habían sido protagonizadas por los países desarrollados. En la Ronda Doha se identifica un conjunto de países en desarrollo, que de manera creciente han tenido una participación cada vez más activa, llegando a alcanzar considerables niveles de influencia. El objetivo de este artículo es indagar en las particularidades de la participación de estos Estados, a partir de un análisis comparado.

Palabras claves: Negociaciones Comerciales; Países en Desarrollo; Ronda Doha


“Towards a greater influence? Analysis of developing countries’ participation during the Doha Round”

Abstract:
Traditionally, multilateral trade negotiations had been protagonized by developed countries. During the Doha Round, we identify a group of developing countries that has incremented the activism of its participation, reaching considerable levels of influence. The
aim of this paper is to study the particularities of the participation of those states, from a comparative analysis point of view.

Keywords: Trade Negotiations; Developing Countries; Doha Round

URL: http://ojs.c3sl.ufpr.br/ojs2/index.php/conjgloblal/article/view/36189/22340

“Argentina en las negociaciones comerciales multilaterales de Ronda Doha (2001 – 2011). Análisis de su participación en el proceso negociador”

Tesis presentada para la obtención del Doctorado en Relaciones Internacionales por la UNR. Marzo 2014. (enlace)

consultas: jzelicovich@yahoo.com.ar

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Resumen

El lanzamiento de la Ronda de Doha pareció marcar un nuevo comienzo en las relaciones comerciales internacionales. En esta negociación los países desarrollados acordaron avanzar hacia una agenda del desarrollo en el comercio mundial, insinuando un cambio en las condiciones de asimetría en las cuales había funcionado el régimen multilateral de comercio hasta entonces. Ello provocó que países que no habían sido protagonistas centrales de las negociaciones anteriormente, generasen considerables niveles de participación e influencia en el marco multilateral. No se trató únicamente de las llamadas potencias emergentes,
sino también de un tercer grupo de Estados con menores recursos, que comenzó a participar en forma cada vez más activa en las negociaciones.

Argentina fue uno de estos países. Se trata de un país medio, que a pesar de haber atravesado una serie de crisis y transformaciones domésticas político-económicas de importancia, tuvo un involucramiento elevado en las negociaciones, desplegando una diplomacia activa, en función de los objetivos planteados por el país para la agenda de Doha. Observando tal comportamiento, esta tesis doctoral se pregunta por la manera en que se desarrolló la participación de Argentina en las negociaciones de la Ronda Doha, y en particular, por los factores, domésticos y sistémicos, que explican las variaciones en la posición negociadora, y en las estrategias de dicha participación, así como en su influencia o eficacia alcanzada.

La investigación se plantea como un estudio de caso único, y se centra en el análisis de la participación argentina en el proceso de las negociaciones de Ronda Doha, de la OMC, durante la década comprendida entre 2001 y 2011. Se focaliza en las negociaciones de bienes industriales y agrícolas, a lo largo de cuatro “momentos claves” del proceso negociador, entendido éste como un proceso de múltiples niveles, sujeto tanto a condicionantes domésticos como sistémicos. Nuestras hipótesis de trabajo son dos: i) que en las negociaciones de bienes y agricultura de la Ronda Doha la Argentina desarrolló una participación negociadora activa que le permitió tener influencia en ciertos momentos claves del proceso negociador; y ii) que la efectividad de ese activismo fue condicionada por
la presencia/ausencia de una base doméstica sólida, en combinación con un marco contextual permisivo para el accionar de los países en desarrollo.

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Abstract
The launch of the Doha Round seemed to show a new beginning in the international trade relations. In this negotiation, developed countries agreed to move towards a development agenda in global trade, suggesting a change in the conditions of asymmetry in which the multilateral trading regime had been operating so far. This caused that countries, that had not been the central players in the negotiations before, generated significant levels of participation and influence in the multilateral framework. Not only the so-called emerging powers, but also a third group of states with fewer resources, began to participate actively in the negotiations.

Argentina was one of these countries. It is an average sized country that despite having gone through a number of crisis and important domestic political-economic transformations during the negotiations, it has had a high involvement in them, deploying an active diplomacy towards the objectives fostered by the country in the Doha agenda. Observing such behavior, this dissertation aims to answer how was Argentina’s participation in the Doha Round negotiations (2001-2011)? and in particular, what factors, domestic and systemic explain the variations in the bargaining position and in the strategies of such participation, as well as the changes in the influence or efficacy achieved during that period.

The research is presented as a single case study, based on the analysis of Argentina’s participation in the process of the Doha Round negotiations, during the decade between 2001 and 2011. It focuses on the negotiation of industrial and agricultural goods, over four “key moments” of the negotiating process. This one is understood as a multilevel process, subject to both domestic and systemic conditions.
Our hypothesis is twofold: i) that in NAMA and agricultural negotiations in the Doha Round Argentina developed an active participation that has allowed the country to have influence in certain key moments of the negotiation process; and ii) that the effectiveness of this activism was influenced by the presence / absence of a strong domestic base, in combination with a permissive contextual framework for the actions of developing countries.

 

Señales: la OMC, en marcha

Dos artículos de María Florencia Carbone, publicados en el suplemento de comercio exterior del diario La Nación, del 24/12/13, donde participé con algunas lineas de análisis.

http://www.lanacion.com.ar/1650405-senales-la-omc-en-marcha y http://www.lanacion.com.ar/1650452-tiempo-de-reformular-la-agenda

Martes 24 de diciembre de 2013 | Publicado en edición impresa

Señales: la OMC, en marcha

Más allá de los efectos concretos del paquete aprobado en Indonesia, lo más importante que dejó la Conferencia de Bali fue que el multilateralismo aún está vivo; el futuro de Doha y la agenda global

Por Maria Florencia Carbone  | LA NACION

Bali, el sitio donde se firmó el primer acuerdo global en la historia de la OMC, es conocida como la Isla de los dioses. En un paralelismo místico, muchos se preguntaron si, influido por una suerte de “efecto Bergoglio”, así como el papa argentino hizo con la Iglesia, el brasileño Roberto Azevêdo podría despertar al organismo internacional de un letargo que ponía en riesgo el multilateralismo.

Si bien lo que ocurrió en Indonesia indica que al menos se logró aplicar un shock reactivador, lejos de razones espirituales, el consenso alcanzado obedece a presiones bien terrenales.

Julieta Zelicovich, magíster en Relaciones Comerciales Internacionales, becaria del Conicet y docente de la UNR, destaca “al menos cuatro factores”:

 

  • 1) Una superación relativa del pico de la crisis internacional que estalló en 2008. En el camino de recuperación de los principales indicadores económicos, los países han buscado reactivar sus negociaciones externas, tanto en la OMC como en otros foros regionales.
  • 2) El avance de las negociaciones “mega-rregionales” como el TTP (Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica, por sus siglas en inglés, que incluye a 12 países entre ellos Chile, Perú, México, Estados Unidos, Japón y Singapur) y el TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership, el acuerdo entre Estados Unidos y la Unión Europea). La marcha de estas negociaciones frente a la parálisis que exhibía la OMC supone una amenaza a la forma de gobierno de las relaciones comerciales internacionales vigentes, sugiriendo que la vía preferencial, discriminatoria, puede resultar más efectiva que la multilateral. Alternativa que resulta perjudicial, especialmente para los países como la Argentina (de menor tamaño).
  • 3) Ninguno de los grandes actores del sistema estaba enfrentando de manera próxima un recambio de sus presidencias. Históricamente las transiciones políticas nacionales en estos Estados ha ido en contra de su voluntad de asumir compromisos en el plano multilateral, y por ende, alcanzar acuerdos.
  • 4) El liderazgo que pudo ejercer Azevêdo en el proceso de negociación, y que entre otros condicionó la conducta de Brasil.

 

Raúl Ochoa, de la Untref, cree que el acuerdo es importante porque permitió “revivir” la OMC y demostrar su gravitación para los temas de la economía y el comercio internacional que requieren soluciones globales.

Pero, en definitiva, ¿cuáles son los puntos sobresalientes del acuerdo?

Ricardo Rozemberg, investigador del Centro de Ideas-Unsam, destaca la reducción de trámites y la simplificación de los procedimientos aduaneros y portuarios (facilitación del comercio), y diferentes aspectos vinculados a la agenda del desarrollo, como la agricultura, el algodón, y algunas ventajas específicas para las economías de menor desarrollo relativo.

Sin embargo, aclara: “La mayor parte de esos acuerdos son parciales y, en el mejor de los casos, sus impactos serán visibles en el mediano plazo. Bali tiene la virtud de haber sido “vendida” como la Conferencia del resurgimiento de la OMC -que hasta pocos días antes de comenzar parecía condenada al fracaso-. Así el mérito no menor de Azevêdo fue encontrar una forma creativa de generar un consenso sobre títulos de temas importantes, pero cuyos compromisos concretos están por verse”.

Félix Peña está convencido de que un fracaso de la Conferencia no era bueno para nadie y, de hecho, cree que “haber evitado el fracaso es de por sí el principal resultado de Bali”.

La Conferencia se pareció a una novela de suspenso.

Los 159 Estados-miembros que participaron del encuentro llegaron a Indonesia en un clima de fracaso anticipado. Sin embargo, la sensación se revirtió de modo sorprendente a las pocas horas de comenzadas las reuniones. Una luz al final del túnel que sólo duraría hasta que India hizo pública su firme oposición.

India exigía poder aumentar sus subvenciones agrícolas y entonces se acordó una primera prolongación de la reunión que debía concluir el viernes 7 al mediodía.

Logrado el consenso con India y cuando todo parecía encarrilado, el freno apareció con sello latinoamericano: en la madrugada del sábado Cuba (acompañada en su reclamo por Bolivia, Nicaragua y Venezuela), se negó a sellar el acuerdo porque se había retirado del texto una referencia al embargo norteamericano sobre la isla.

NUEVA EXTENSIÓN

El sábado 8 por la mañana se encontró finalmente una fórmula que dio vida al primer acuerdo en la historia de la OMC.

Peña opina que el éxito se debe, principalmente a que el documento final logró reflejar los intereses y expectativas de todos. “El mejor homenaje que se hizo que en Bali a Nelson Mandela (falleció dos días antes de que comenzara la Conferencia) fue el recuerdo de una de sus frases emblemáticas, evocada por el presidente de la Conferencia: “Siempre parece imposible hasta que está hecho”, dijo.

Ochoa enfatiza que la facilitación del comercio es el punto central de los acuerdos logrados, “ya que en subsidios agrícolas lo obtenido es una impasse y una cláusula de paz para la seguridad alimentaria sostenida por la India que permite al resto de los países continuar con sus subsidios a pesar de su compromiso para finalizar este año”.

Luego, un mensaje parroquial: “La facilitación tiene un plazo hasta mediados de 2015 para su implementación, esperemos que para esa época nuestro país haya resuelto sus problemas y pueda dejar sin efecto sus actuales restricciones”, comenta Ochoa.

Todo lo ocurrido deja varias lecciones.

“Para que la OMC pueda ejercer cabalmente sus funciones, es imprescindible comprender que hay realidades y necesidades diferentes, que requieren de un marco flexible y comprensivo que las atienda”, dice Ochoa quien se apura a señalar que este “resurgir” de la OMC tiene fecha de vencimiento.

“Lo ocurrido otorga un tiempo para encarar reformas y preparar una nueva agenda que no es ilimitado. Nada hace suponer que se detenga el avance de las negociaciones de los megaacuerdos ya lanzados, pero mientras tanto hay ciertas condiciones objetivas para que un grupo importante de los que prevalecen en la economía y el comercio internacional y trabajen en pos de un temario acorde a estos tiempos y a las cuestiones que ningún megaacuerdo por grande que sea, puede resolver, como las normas medioambientales relativas al comercio y la inversión.”

Rozemberg, agrega: “Bali deja implícito el reconocimiento de que el sistema de Rondas de Negociación basadas en el principio del “single undertaking”, resulta muy difícil de aplicar en un mundo cada vez más democrático, donde los países en desarrollo e incluso los de mayor atraso relativo, ocupan un lugar más importante en el actual contexto político y económico internacional (y por tanto en las negociaciones multilaterales). Dicho de otro modo, la fórmula de avanzar en acuerdos sobre temas específicos, en una agenda mucho más limitada que la que se viene negociando en la Ronda de Doha, luce como inédita en el ámbito de la OMC”.

Queda claro que más que el cierre de un proceso de negociaciones, Bali significa la apertura de una nueva etapa.

Como destaca Zelicovich, el consenso logrado, aun sobre un conjunto acotado de complejos temas, implica un importante grado de legitimación para la OMC que demuestra así que sigue siendo un foro legítimo, con mecanismos eficientes para las negociaciones multilaterales.

Bali no sólo revivió a la OMC sino al multilateralismo. El tiempo dirá si sólo se trató de una falsa mejoría.

HECHOS Y DICHOS

El significado del acuerdo y la visión de los expertos

 

  • Logros
    El “paquete de Bali”.
    El acuerdo alcanzado en Indonesia, es el primero que la OMC concreta desde su creación, en 1995.
  • Efectos I.
    Según el Instituto Paterson de Economía Internacional, con sede en Washington, el acuerdo inyectaría alrededor de US$ 960.000 millones a la economía mundial y crearía 21 millones de empleos (de los cuales 18 millones, en los países en desarrollo).
  • Efectos II.
    El desenlace de la cumbre de Bali es una importante victoria personal para el brasileño Roberto Azevêdo, que dirige la OMC desde septiembre último.
  • De qué se trata
    Doha “light”.

    El acuerdo de Bali, que representa menos del 10% del ambicioso programa de reformas de Doha, tiene tres ejes principales: agricultura (con un compromiso de reducir las subvenciones a las exportaciones); la ayuda al desarrollo, (prevé una exención creciente de los aranceles para los productos procedentes de los países menos desarrollados), y la facilitación de intercambios (pretende reducir la burocracia en las fronteras).
  • Qué piensan
    Roberto Azevêdo.

    El director del organismo internacional, comentó: “Por primera vez en su historia, la OMC ha cumplido sus promesas”.
  • Dilma Rousseff.
    La presidenta de Brasil dijo que el fin de los estancamientos globales se encuentra en acuerdos multilaterales y “no en la imposición de los más fuertes sobre los más débiles”.
  • Simon Evenett.
    El experto en la OMC de la Universidad de St. Gallen, en Suiza, sostuvo: “”Es un acuerdo bienvenido pero limitado. Hemos pasado de ‘Doha’ al ‘Doha Light’, y ahora al ‘Doha Light descafeinado’. No se ha registrado ningún avance serio sobre las subvenciones agrícolas a la exportación, el comercio electrónico o las subvenciones sobre las exportaciones de algodón”.
  • Kevin Gallagher.
    El analista de la Universidad de Boston dijo a AFP: “Es una victoria agridulce. Desgraciadamente, más que hacer honor al multilateralismo, las grandes potencias se van a inclinar hacia los acuerdos regionales para defender las propuestas difíciles que han sido rechazadas en la OMC”.

El temario pos-Bali

Tiempo de reformular la agenda

    

¿Cuál es la agenda pos-Bali? Según Julieta Zelicovich, “comprende la transformación de algunos de los temas de Bali en documentos vinculantes y la resolución del resto del paquete de Doha: las cuestiones de las reducciones arancelarias en bienes industriales, las de acceso a mercados en materia agrícola, la de los subsidios aplicados en agricultura, las referidas a normas como las de antidumping, o indicaciones geográficas. Un paquete más amplio, y complejo, donde el dibujo de ganadores y perdedores es más contrastante que en los temas abordados en Indonesia”.

Además de eso -señala–, la OMC tiene pendientes debates sobre una nueva agenda de temas que afectan hoy al comercio y que sólo tienen abordaje bilateral o plurilateral “con suerte”: cuestiones ambientales, proteccionismo del sector privado, fluctuaciones de precios, etc. “Este paquete máximo difícilmente puede arreglarse en 5 o 10 años, porque requiere de una revisión de las metodologías de abordaje. La experiencia de Bali muestra que es posible adoptar un enfoque escalonado, que deje atrás la idea del single undertaking”.

Respecto del futuro de la Ronda de Doha, Raúl Ochoa es terminante: “Con el formato original ya no es viable. Hay que reinventarla incluyendo parte de los nuevos temas (inversiones, normas medioambientales, cláusulas laborales, compras gubernamentales, políticas cambiarias y subsidios). De no ser así, la OMC lenta pero progresivamente perderá importancia como marco jurídico institucional del comercio”.

Ricardo Rozemebrg, por su parte, señala que habrá que ver en los próximos meses si el formato de negociación de Bali se consolida como una nueva vía para alcanzar acuerdos parciales por parte de la OMC o si se retoma la agenda más extensa y completa que se venía negociando. “Las negociaciones para crear megabloques ponen presión sobre la negociación multilateral. Para algunos analistas, los resultados y avances que estos emprendimientos pueden alcanzar en materia de reglas, disciplinas, inversiones y servicios, podrían actuar en pos de avanzar hacia la convergencia de futuros acuerdos multilaterales en esos temas.”.

¿Hacia dónde van las negociaciones multilaterales de comercio? Algunas consideraciones sobre la Conferencia Ministerial de Bali

¿Hacia dónde van las negociaciones multilaterales de comercio? Algunas consideraciones sobre la Conferencia Ministerial de Bali

Por Julieta Zelicovich

jzelicovich@yahoo.com.ar

Del 3 al 6 de diciembre los 159 miembros de la Organización Mundial de Comercio se han dado cita en Bali, Indonesia, con el objeto de celebrar la novena Conferencia Ministerial de esta organización. Más allá de los procedimientos protocolares propios de la ocasión, el grueso de las negociaciones se centra en el debate de tres temas, que adoptaron el nombre de “Paquete de Bali”: facilitación del comercio, agricultura, y cuestiones del desarrollo. Se trata de una cosecha temprana de la ambiciosa agenda de Doha.

Históricamente las Conferencias Ministeriales de la OMC habían sido ocasiones que llamaban la atención de la prensa y movilizaban a distintas ONG. Sólo unos años atrás, en 1999 pueden recordarse los movimientos anti-globalización en Seattle; o bien, las manifestaciones en México en 2003, que incluyeron la inmolación de un agricultor coreano. Las negociaciones multilaterales de comercio sin embargo han caído en una irrelevancia raramente vista. La prensa prácticamente no se ha hecho eco de las acaloradas discusiones que por estos días están teniendo lugar en Bali y sólo algunos sitios específicos vinculados al comercio agrícola, la seguridad alimentaria y las cuestiones del desarrollo han centrado sus esfuerzos en tales negociaciones; lo mismo que algunas ONG ambientalistas y ruralistas. El desgaste en torno a la parálisis de la Ronda Doha, y la simultánea proliferación de múltiples vías para las negociaciones comerciales han contribuido en este sentido. No obstante, es preciso recordar que el comercio actual está regido en sus fundamentos más básicos por la normativa de esta organización, y de allí su relevancia.

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El paquete de Bali

El paquete de Bali está compuesto por un conjunto de temas que a modo de “cosecha temprana” fueron pensados para darle aire a la decaída OMC.  En su presentación conjuga, por un lado, aquellos asuntos que tenían mayores avances al momento de la revisión de los Documentos de Pascuas en 2011, y donde aparentemente los Estados podrían llegar a avanzar más rápidamente; por otro lado, a diferencia de la Conferencia Ministerial de 2011 donde se intentó buscar medidas exclusivas para PMA, el Paquete de Bali comprende temas de interés tanto de los países desarrollados (facilitación del comercio) como de los países en desarrollo (Agricultura y desarrollo), lo que podría hacer más factible los intercambios necesarios para arribar a un acuerdo.

Como mencionamos, el paquete de cuestiones del Desarrollo es un derivado del fracasado intento de promover un conjunto de medidas para estos países en la Conferencia Ministerial de 2011. Al momento de iniciar las negociaciones en Bali, este pilar comprendía cuestiones sobre el Monitoreo del Mecanismo para el Trato especial y diferenciado; un mecanismo de cuotas libres de aranceles para los PMA, así como la aplicación de normas de origen preferenciales para estos países. También se incluía la cuestión del Algodón, y la operacionalización de un “waiver” (excepción) para el tratamiento en servicios.

En cuanto a Agricultura el paquete de Bali trata de avanzar sobre lo acurdado en 2005 con el compromiso de limitación de las subvenciones a las exportaciones, y también el abordaje de los tratamientos de los aranceles intracuotas. Se incluyen en la discusión los Servicios Generales en materia Agrícola; las compras públicas de alimentos con propósito de seguridad alimentaria; competencia de las exportaciones, y la administración de cuotas tarifarias. Dentro de este conjunto, uno de los temas más complejos ha sido la “cláusula de paz” que  ciertos países impulsan para eximir de las exigencias de reducción –y del mecanismo de solución de diferencias- a los subsidios vinculados a la seguridad alimentaria y a las compras de alimentos por parte del Estado

Por último, el acuerdo sobre Facilitación del Comercio, resabio de los Temas Singapur, es el “más “moderno” de los temas en discusión: apunta a cuestiones no arancelarias como la transparencia y agilización de los procedimientos aduaneros, y la reducción de los costos de la operatoria del comercio exterior. El mismo es de interés de los países desarrollados, y en particular de las empresas que montan sus sistemas productivos en las llamadas cadenas globales de valor. Su aprobación implicaría importantes ajustes para los países en desarrollo, que según las estimaciones realizadas pueden superar los beneficios de su implementación, especialmente en el corto plazo.

Los temas pues no resultan novedosos para los actores, y requieren en muchos casos resoluciones políticas más que técnicas. No obstante, las semanas de negociaciones anteriores en Ginebra no lograron destrabar los núcleos más sensibles, evidenciando que hace falta un esfuerzo inusual para que puedan destrabarse en Bali.

Los actores

Ministerial Conference 2013
Foto: Reunión durante la Conferencia de Bali. Fuente OMC.

Dentro de las negociaciones algunos Estados han asumido mayor protagonismo: Sudáfrica, e India han llevado posiciones fuertes, en tanto que las coaliciones negociadoras han reactivado sus reuniones. Los países desarrollados han hecho declaraciones más moderadas respecto del arribo, o no, a un acuerdo durante Bali, tras las semanas de negociación en Ginebra.

La India, ha sido uno de los actores que llevó una posición más dura y crítica a las negociaciones. Por un lado ha criticado fuertemente cómo los compromisos con el desarrollo han sido diluidos en meras frases y formulas abiertas de  promesas de conducta y no en mecanismos concretos. Por otro lado, este país ha solicitado una excepción para la aplicación de determinadas políticas en materia de seguridad alimentaria, que considera como no-negociables.

Vinculada a esta posición se ha expedido el G33, coalición de países en desarrollo y PMA liderada por la India. Este grupo enfatizó su postura en el reclamo de un acuerdo agrícola que tuviera en cuenta la seguridad alimentaria el desarrollo rural; incorporando a su vez inquietudes como la de la volatilidad de los precios y el papel que desde esa perspectiva juegan los Estados como tenedores públicos de los alimentos

Dentro de los países en desarrollo, el G4 del Algodón volvió a tener una presencia importante. Benín, en nombre de esta coalición reclamó por las cuestiones del Algodón dentro del paquete  Agrícola como un requisito sine qua non para avanzar en las negociaciones.

El G20 por su parte enfatizó el papel que la resolución en temas como competencia de las exportaciones y administración de cuotas tarifarias tendría para el desenlace del conjunto de las negociaciones de Doha

El Grupo Cairns anticipó su interés en el comercio agrícola dentro del paquete de Bali. Para este grupo la cuestión agrícola sigue siendo el pilar central de las negociaciones, especialmente a partir de su impacto en la creación de empleo y el desarrollo. El cumplimiento de la eliminación a las subvenciones a las exportaciones fue uno de los temas más enfatizados –cuando han pasado 50 años de la eliminación de estas medidas en el comercio de otros tipos de bienes

El G10, coalición de países importadores de alimentos, por su parte volvió a reclamar el tratamiento de las restricciones a las exportaciones – uno de los temas a los que Argentina más se opone.

Otros Países como EEUU y Francia enfatizaron la importancia de obtener un acuerdo en Facilitación del Comercio y en sentar las bases para las negociaciones post-Bali. Francia a su vez señaló que en cuanto a los temas agrícolas, debería existir una correlación entre los esfuerzos demandados y la sustentabilidad de la reforma de la PAC.

Cabe señalar que el MERCOSUR no ha llevado adelante políticas en común en esta Conferencia Ministerial. Por el contrario, mientras que Brasil y Argentina en los albores de la Conferencia Ministerial situaron sus posiciones, con un perfil más bajo que en otras ocasiones, sobre las cuestiones de (la falta de) equilibrio en los temas propuestos, Paraguay y Uruguay integraron un documento junto a países como Australia, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Hong Kong, México, Nueva Zelanda y Rusia, que apoyó explícitamente lo avanzado durante las semanas previas de negociación impulsadas por Azevêdo, y se comprometía con el Paquete presentado en la Conferencia Ministerial.

La agenda post-Bali

La agenda post Bali es múltiple, comprende desde la resolución de los temas de la Ronda Doha, al abordaje conjunto de los nuevos temas del Comercio Internacional. No obstante, ello sólo será posible si los Estados logran concretar en Bali alguno de los temas pendientes. Resolver el paquete Bali sería una señal de gran importancia para el fortalecimiento de la organización como una institución con capacidad para canalizar los problemas de sus miembros y contribuir al arribo de entendimientos cooperativos. Los borradores distribuidos esta mañana son la clave para cruzar esta meta.

6. 12. 2013

Charla: Oportunidades y Desafios de la Argentina en las Relaciones Comerciales Internacionales

Comparto con Uds reseña de la Charla brindada en el Centro de  Estudios Superiores, de la Ciudad de Rosario. Agradezco a los organizadores por la invitación

http://www.ces.edu.ar/contenidos/2013/09/17/Editorial_2785.php

 

Charla Oportunidades Comerciales

Jueves 26 de septiembre de 2013 a las 18.30 hs en el Instituto..-
El día jueves 26 de septiembre a las 18.30 hs. participamos de la charla “Argentina: desafíos y oportunidades de sus relaciones comerciales internacionales” dictada por la Mg. María Julieta Zelicovich y organizada por la cátedra de Práctica Profesional II.
En la misma, la disertante analizó la política comercial de nuestro país desde el 2001 hasta nuestros días. Inserta, en un primer momento, en un “modelo neodesarrollista”, a partir de la crisis finaciera internacional que inició en el 2008 la política comercial aplicada abundó en medidas defensivas, trasladándose hacia un “modelo de sustitución de importaciones”.
A nivel mundial hizo hincapié en la modificación de los flujos y de los actores del comercio internacional, encabezados por China, Estados Unidos, Alemania y Japón. Asimismo destacó la importancia de las cadenas globales de valor y de los acuerdos mega-regionales (firmados entre bloques económicos).
Finalizó la exposición haciendo un balance del relacionamiento exterior argentino y proponiendo acciones concretas para enfrentar el nuevo escenario económico internacional desde la política comercial.