Oportunidades para las exportaciones

Articulo de divulgación publicado en la edición especial Anuario 2014 de la Revista Punto Biz.

 

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Escenario de oportunidades para las exportaciones de la provincia de Santa Fe.

Por Julieta Zelicovich

Los primeros meses del 2014 muestran una recuperación paulatina de los flujos de comercio a nivel mundial. Se vive un clima distinto al que existía tan solo dos años atrás. Superado lo peor de la crisis los intercambios comerciales van en aumento, a la vez que la comunidad internacional en su conjunto ha decidido reiniciar viejas negociaciones y completar otras nuevas, inyectando dinamismo en los mercados y las políticas públicas. Las expectativas de los organismos internacionales apuntan a cerrar el año con un crecimiento del comercio del 4,7% anual, el doble que lo alcanzado en 2013, y consolidar ese crecimiento en 2015. Las regiones de Asia, Oriente Medio y África se presentan como los mercados más dinámicos en este escenario, seguidos por América Central y del Sur.

Con un horizonte más optimista en el plano internacional, la Argentina se encuentra en la encrucijada de o revisar sus políticas nacionales y sanear sus indicadores macroeconómicos para lograr la tan mentada inserción comercial externa; o bien continuar por la senda –un tanto anacrónica- de la sustitución de importaciones. Históricamente la inserción internacional de la Argentina no sólo ha dependido de las transformaciones del escenario internacional, sino también del plano doméstico. Dos cuestiones resultan centrales en el desenlace de la situación actual: por un lado, el resultado de la ecuación de la variación del tipo de cambio y la inflación sobre la competitividad de los productos exportables (principalmente manufacturas), por otro, el paso de las restricciones de las importaciones a las políticas de promoción de las exportaciones como vía para lograr el superávit comercial. Si la primera de estas cuestiones representa la principal amenaza, la segunda ordena la senda de las oportunidades.

En efecto, desde hace unos meses la opción del gobierno parece ser la de la vuelta a los mercados y el reconocimiento de los nuevos patrones de producción y comercio a nivel mundial. A la par que se han mantenido restricciones a las importaciones, el gobierno nacional ha hecho una renovada apuesta por las exportaciones, la cual se ha plasmado desde enero de 2014 en el PADEX (Programa de Aumento y Diversificaciones de las Exportaciones). Lo novedoso de este programa es que muestra una visión más compleja de las transformaciones del sistema internacional pos-crisis, y pone una una serie de instrumentos de promoción -ferias comerciales, financiamiento y reintegros- en función de dicha visión. El programa pretende alcanzar un incremento de las exportaciones de hasta un 17% agregado en los primeros dos años, así como la diversificación de mercados y la agregación de valor. Estas estimaciones se concentran principalmente en el sector de las manufacturas (agrícolas e industriales), y en una inserción creciente en los mercados emergentes con potencialidades para la Argentina.

Estas son buenas noticias para las empresas santafesinas. La provincia, que ha presentado un crecimiento positivo de sus exportaciones, aunque menor en términos relativos respecto al de años anteriores, puede sacar provecho de estas nuevas políticas y potenciar ciertas tendencias de los primeros meses del 2014. Muchos de los productos de la oferta exportable santafesina se encuentran comprendidos en el PADEX Lácteos, aceites, miel, frutas, pescados, así como medicamentos, insecticidas, bombas, y maquinaria agrícola, son algunos de los productos incluidos en el programa, que cuentan con mayores ventajas para ingresar a los mercados seleccionados. Dejando de lado la concentración de las exportaciones en la soja y sus derivados, algunos datos interesantes que se observaron en los primeros meses del 2014 y que pueden potenciarse a partir de ahora son el crecimiento de la industria alimentaria santafesina, de los lácteos, y de preparaciones a base de cereales y harinas, así como de la del plástico y sus manufacturas.

En consonancia con las tendencias de los mercados globales, África se ha posicionado como un destino de importante crecimiento para las ventas de la provincia. En tanto que con India comenzaron a haber negocios en productos de las industrias químicas y farmacéuticas, sector de importante potencialidad en la zona. Este país además se convirtió en uno de los principales destinos de los aceites exportados de la provincia, luego de que Irán, Europa y África redujeran la compra de estos productos. China, sobreestimada en el imaginario social, explicó sólo el 2% de las exportaciones provinciales de enero y febrero y concentró sus compras en productos con bajo valor agregado (Animales vivos y productos del reino animal, Carne y despojos comestibles, Leche y productos lácteos, y Cereales), conforme el último informe del IPEC. En contracara América Latina fue el principal mercado de las exportaciones de maquinaria santafesina. Brasil, aún con la contracción que presentó en el comercio de vehículos respecto de igual período del año anterior, llegó a absorber el 10% de las ventas santafesinas, principalmente maquinarias y manufacturas industriales.

En un escenario internacional en transformación, con nuevos actores reposicionándose y con distintas dinámicas de negocios, las exportaciones de la provincia tienen mucho terreno por ganar. El PADEX es una orientación en cuanto a los destinos y productos con mayores potencialidades, no obstante el desarrollo de cada experiencia dependerá en gran parte de la capitalización que pueda hacerse de las lecturas de evolución de los mercados. Decodificar las tendencias globales del sistema económico internacional junto a la identificación y explotación de las ventajas competitivas propias, y el aprovechamiento de los recursos disponibles en el entorno, son la clave para crecer vía exportaciones en el escenario actual.

¿Hacia una mayor influencia? Análisis de la participación negociadora de países en desarrollo durante la Ronda Doha

Artículo publicado en la revista brasilera Conjuntura Global (vol 3, n°1 – 2014).

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2014 – Participacion de PEDs en NMC – Revista Conjuntura global

¿Hacia una mayor influencia? Análisis de la participación negociadora de países en desarrollo durante la Ronda Doha

Resumen:

Tradicionalmente las negociaciones comerciales multilaterales habían sido protagonizadas por los países desarrollados. En la Ronda Doha se identifica un conjunto de países en desarrollo, que de manera creciente han tenido una participación cada vez más activa, llegando a alcanzar considerables niveles de influencia. El objetivo de este artículo es indagar en las particularidades de la participación de estos Estados, a partir de un análisis comparado.

Palabras claves: Negociaciones Comerciales; Países en Desarrollo; Ronda Doha


“Towards a greater influence? Analysis of developing countries’ participation during the Doha Round”

Abstract:
Traditionally, multilateral trade negotiations had been protagonized by developed countries. During the Doha Round, we identify a group of developing countries that has incremented the activism of its participation, reaching considerable levels of influence. The
aim of this paper is to study the particularities of the participation of those states, from a comparative analysis point of view.

Keywords: Trade Negotiations; Developing Countries; Doha Round

URL: http://ojs.c3sl.ufpr.br/ojs2/index.php/conjgloblal/article/view/36189/22340

“Argentina en las negociaciones comerciales multilaterales de Ronda Doha (2001 – 2011). Análisis de su participación en el proceso negociador”

Tesis presentada para la obtención del Doctorado en Relaciones Internacionales por la UNR. Marzo 2014. (enlace)

consultas: jzelicovich@yahoo.com.ar

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Resumen

El lanzamiento de la Ronda de Doha pareció marcar un nuevo comienzo en las relaciones comerciales internacionales. En esta negociación los países desarrollados acordaron avanzar hacia una agenda del desarrollo en el comercio mundial, insinuando un cambio en las condiciones de asimetría en las cuales había funcionado el régimen multilateral de comercio hasta entonces. Ello provocó que países que no habían sido protagonistas centrales de las negociaciones anteriormente, generasen considerables niveles de participación e influencia en el marco multilateral. No se trató únicamente de las llamadas potencias emergentes,
sino también de un tercer grupo de Estados con menores recursos, que comenzó a participar en forma cada vez más activa en las negociaciones.

Argentina fue uno de estos países. Se trata de un país medio, que a pesar de haber atravesado una serie de crisis y transformaciones domésticas político-económicas de importancia, tuvo un involucramiento elevado en las negociaciones, desplegando una diplomacia activa, en función de los objetivos planteados por el país para la agenda de Doha. Observando tal comportamiento, esta tesis doctoral se pregunta por la manera en que se desarrolló la participación de Argentina en las negociaciones de la Ronda Doha, y en particular, por los factores, domésticos y sistémicos, que explican las variaciones en la posición negociadora, y en las estrategias de dicha participación, así como en su influencia o eficacia alcanzada.

La investigación se plantea como un estudio de caso único, y se centra en el análisis de la participación argentina en el proceso de las negociaciones de Ronda Doha, de la OMC, durante la década comprendida entre 2001 y 2011. Se focaliza en las negociaciones de bienes industriales y agrícolas, a lo largo de cuatro “momentos claves” del proceso negociador, entendido éste como un proceso de múltiples niveles, sujeto tanto a condicionantes domésticos como sistémicos. Nuestras hipótesis de trabajo son dos: i) que en las negociaciones de bienes y agricultura de la Ronda Doha la Argentina desarrolló una participación negociadora activa que le permitió tener influencia en ciertos momentos claves del proceso negociador; y ii) que la efectividad de ese activismo fue condicionada por
la presencia/ausencia de una base doméstica sólida, en combinación con un marco contextual permisivo para el accionar de los países en desarrollo.

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Abstract
The launch of the Doha Round seemed to show a new beginning in the international trade relations. In this negotiation, developed countries agreed to move towards a development agenda in global trade, suggesting a change in the conditions of asymmetry in which the multilateral trading regime had been operating so far. This caused that countries, that had not been the central players in the negotiations before, generated significant levels of participation and influence in the multilateral framework. Not only the so-called emerging powers, but also a third group of states with fewer resources, began to participate actively in the negotiations.

Argentina was one of these countries. It is an average sized country that despite having gone through a number of crisis and important domestic political-economic transformations during the negotiations, it has had a high involvement in them, deploying an active diplomacy towards the objectives fostered by the country in the Doha agenda. Observing such behavior, this dissertation aims to answer how was Argentina’s participation in the Doha Round negotiations (2001-2011)? and in particular, what factors, domestic and systemic explain the variations in the bargaining position and in the strategies of such participation, as well as the changes in the influence or efficacy achieved during that period.

The research is presented as a single case study, based on the analysis of Argentina’s participation in the process of the Doha Round negotiations, during the decade between 2001 and 2011. It focuses on the negotiation of industrial and agricultural goods, over four “key moments” of the negotiating process. This one is understood as a multilevel process, subject to both domestic and systemic conditions.
Our hypothesis is twofold: i) that in NAMA and agricultural negotiations in the Doha Round Argentina developed an active participation that has allowed the country to have influence in certain key moments of the negotiation process; and ii) that the effectiveness of this activism was influenced by the presence / absence of a strong domestic base, in combination with a permissive contextual framework for the actions of developing countries.

 

Señales: la OMC, en marcha

Dos artículos de María Florencia Carbone, publicados en el suplemento de comercio exterior del diario La Nación, del 24/12/13, donde participé con algunas lineas de análisis.

http://www.lanacion.com.ar/1650405-senales-la-omc-en-marcha y http://www.lanacion.com.ar/1650452-tiempo-de-reformular-la-agenda

Martes 24 de diciembre de 2013 | Publicado en edición impresa

Señales: la OMC, en marcha

Más allá de los efectos concretos del paquete aprobado en Indonesia, lo más importante que dejó la Conferencia de Bali fue que el multilateralismo aún está vivo; el futuro de Doha y la agenda global

Por Maria Florencia Carbone  | LA NACION

Bali, el sitio donde se firmó el primer acuerdo global en la historia de la OMC, es conocida como la Isla de los dioses. En un paralelismo místico, muchos se preguntaron si, influido por una suerte de “efecto Bergoglio”, así como el papa argentino hizo con la Iglesia, el brasileño Roberto Azevêdo podría despertar al organismo internacional de un letargo que ponía en riesgo el multilateralismo.

Si bien lo que ocurrió en Indonesia indica que al menos se logró aplicar un shock reactivador, lejos de razones espirituales, el consenso alcanzado obedece a presiones bien terrenales.

Julieta Zelicovich, magíster en Relaciones Comerciales Internacionales, becaria del Conicet y docente de la UNR, destaca “al menos cuatro factores”:

 

  • 1) Una superación relativa del pico de la crisis internacional que estalló en 2008. En el camino de recuperación de los principales indicadores económicos, los países han buscado reactivar sus negociaciones externas, tanto en la OMC como en otros foros regionales.
  • 2) El avance de las negociaciones “mega-rregionales” como el TTP (Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica, por sus siglas en inglés, que incluye a 12 países entre ellos Chile, Perú, México, Estados Unidos, Japón y Singapur) y el TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership, el acuerdo entre Estados Unidos y la Unión Europea). La marcha de estas negociaciones frente a la parálisis que exhibía la OMC supone una amenaza a la forma de gobierno de las relaciones comerciales internacionales vigentes, sugiriendo que la vía preferencial, discriminatoria, puede resultar más efectiva que la multilateral. Alternativa que resulta perjudicial, especialmente para los países como la Argentina (de menor tamaño).
  • 3) Ninguno de los grandes actores del sistema estaba enfrentando de manera próxima un recambio de sus presidencias. Históricamente las transiciones políticas nacionales en estos Estados ha ido en contra de su voluntad de asumir compromisos en el plano multilateral, y por ende, alcanzar acuerdos.
  • 4) El liderazgo que pudo ejercer Azevêdo en el proceso de negociación, y que entre otros condicionó la conducta de Brasil.

 

Raúl Ochoa, de la Untref, cree que el acuerdo es importante porque permitió “revivir” la OMC y demostrar su gravitación para los temas de la economía y el comercio internacional que requieren soluciones globales.

Pero, en definitiva, ¿cuáles son los puntos sobresalientes del acuerdo?

Ricardo Rozemberg, investigador del Centro de Ideas-Unsam, destaca la reducción de trámites y la simplificación de los procedimientos aduaneros y portuarios (facilitación del comercio), y diferentes aspectos vinculados a la agenda del desarrollo, como la agricultura, el algodón, y algunas ventajas específicas para las economías de menor desarrollo relativo.

Sin embargo, aclara: “La mayor parte de esos acuerdos son parciales y, en el mejor de los casos, sus impactos serán visibles en el mediano plazo. Bali tiene la virtud de haber sido “vendida” como la Conferencia del resurgimiento de la OMC -que hasta pocos días antes de comenzar parecía condenada al fracaso-. Así el mérito no menor de Azevêdo fue encontrar una forma creativa de generar un consenso sobre títulos de temas importantes, pero cuyos compromisos concretos están por verse”.

Félix Peña está convencido de que un fracaso de la Conferencia no era bueno para nadie y, de hecho, cree que “haber evitado el fracaso es de por sí el principal resultado de Bali”.

La Conferencia se pareció a una novela de suspenso.

Los 159 Estados-miembros que participaron del encuentro llegaron a Indonesia en un clima de fracaso anticipado. Sin embargo, la sensación se revirtió de modo sorprendente a las pocas horas de comenzadas las reuniones. Una luz al final del túnel que sólo duraría hasta que India hizo pública su firme oposición.

India exigía poder aumentar sus subvenciones agrícolas y entonces se acordó una primera prolongación de la reunión que debía concluir el viernes 7 al mediodía.

Logrado el consenso con India y cuando todo parecía encarrilado, el freno apareció con sello latinoamericano: en la madrugada del sábado Cuba (acompañada en su reclamo por Bolivia, Nicaragua y Venezuela), se negó a sellar el acuerdo porque se había retirado del texto una referencia al embargo norteamericano sobre la isla.

NUEVA EXTENSIÓN

El sábado 8 por la mañana se encontró finalmente una fórmula que dio vida al primer acuerdo en la historia de la OMC.

Peña opina que el éxito se debe, principalmente a que el documento final logró reflejar los intereses y expectativas de todos. “El mejor homenaje que se hizo que en Bali a Nelson Mandela (falleció dos días antes de que comenzara la Conferencia) fue el recuerdo de una de sus frases emblemáticas, evocada por el presidente de la Conferencia: “Siempre parece imposible hasta que está hecho”, dijo.

Ochoa enfatiza que la facilitación del comercio es el punto central de los acuerdos logrados, “ya que en subsidios agrícolas lo obtenido es una impasse y una cláusula de paz para la seguridad alimentaria sostenida por la India que permite al resto de los países continuar con sus subsidios a pesar de su compromiso para finalizar este año”.

Luego, un mensaje parroquial: “La facilitación tiene un plazo hasta mediados de 2015 para su implementación, esperemos que para esa época nuestro país haya resuelto sus problemas y pueda dejar sin efecto sus actuales restricciones”, comenta Ochoa.

Todo lo ocurrido deja varias lecciones.

“Para que la OMC pueda ejercer cabalmente sus funciones, es imprescindible comprender que hay realidades y necesidades diferentes, que requieren de un marco flexible y comprensivo que las atienda”, dice Ochoa quien se apura a señalar que este “resurgir” de la OMC tiene fecha de vencimiento.

“Lo ocurrido otorga un tiempo para encarar reformas y preparar una nueva agenda que no es ilimitado. Nada hace suponer que se detenga el avance de las negociaciones de los megaacuerdos ya lanzados, pero mientras tanto hay ciertas condiciones objetivas para que un grupo importante de los que prevalecen en la economía y el comercio internacional y trabajen en pos de un temario acorde a estos tiempos y a las cuestiones que ningún megaacuerdo por grande que sea, puede resolver, como las normas medioambientales relativas al comercio y la inversión.”

Rozemberg, agrega: “Bali deja implícito el reconocimiento de que el sistema de Rondas de Negociación basadas en el principio del “single undertaking”, resulta muy difícil de aplicar en un mundo cada vez más democrático, donde los países en desarrollo e incluso los de mayor atraso relativo, ocupan un lugar más importante en el actual contexto político y económico internacional (y por tanto en las negociaciones multilaterales). Dicho de otro modo, la fórmula de avanzar en acuerdos sobre temas específicos, en una agenda mucho más limitada que la que se viene negociando en la Ronda de Doha, luce como inédita en el ámbito de la OMC”.

Queda claro que más que el cierre de un proceso de negociaciones, Bali significa la apertura de una nueva etapa.

Como destaca Zelicovich, el consenso logrado, aun sobre un conjunto acotado de complejos temas, implica un importante grado de legitimación para la OMC que demuestra así que sigue siendo un foro legítimo, con mecanismos eficientes para las negociaciones multilaterales.

Bali no sólo revivió a la OMC sino al multilateralismo. El tiempo dirá si sólo se trató de una falsa mejoría.

HECHOS Y DICHOS

El significado del acuerdo y la visión de los expertos

 

  • Logros
    El “paquete de Bali”.
    El acuerdo alcanzado en Indonesia, es el primero que la OMC concreta desde su creación, en 1995.
  • Efectos I.
    Según el Instituto Paterson de Economía Internacional, con sede en Washington, el acuerdo inyectaría alrededor de US$ 960.000 millones a la economía mundial y crearía 21 millones de empleos (de los cuales 18 millones, en los países en desarrollo).
  • Efectos II.
    El desenlace de la cumbre de Bali es una importante victoria personal para el brasileño Roberto Azevêdo, que dirige la OMC desde septiembre último.
  • De qué se trata
    Doha “light”.

    El acuerdo de Bali, que representa menos del 10% del ambicioso programa de reformas de Doha, tiene tres ejes principales: agricultura (con un compromiso de reducir las subvenciones a las exportaciones); la ayuda al desarrollo, (prevé una exención creciente de los aranceles para los productos procedentes de los países menos desarrollados), y la facilitación de intercambios (pretende reducir la burocracia en las fronteras).
  • Qué piensan
    Roberto Azevêdo.

    El director del organismo internacional, comentó: “Por primera vez en su historia, la OMC ha cumplido sus promesas”.
  • Dilma Rousseff.
    La presidenta de Brasil dijo que el fin de los estancamientos globales se encuentra en acuerdos multilaterales y “no en la imposición de los más fuertes sobre los más débiles”.
  • Simon Evenett.
    El experto en la OMC de la Universidad de St. Gallen, en Suiza, sostuvo: “”Es un acuerdo bienvenido pero limitado. Hemos pasado de ‘Doha’ al ‘Doha Light’, y ahora al ‘Doha Light descafeinado’. No se ha registrado ningún avance serio sobre las subvenciones agrícolas a la exportación, el comercio electrónico o las subvenciones sobre las exportaciones de algodón”.
  • Kevin Gallagher.
    El analista de la Universidad de Boston dijo a AFP: “Es una victoria agridulce. Desgraciadamente, más que hacer honor al multilateralismo, las grandes potencias se van a inclinar hacia los acuerdos regionales para defender las propuestas difíciles que han sido rechazadas en la OMC”.

El temario pos-Bali

Tiempo de reformular la agenda

    

¿Cuál es la agenda pos-Bali? Según Julieta Zelicovich, “comprende la transformación de algunos de los temas de Bali en documentos vinculantes y la resolución del resto del paquete de Doha: las cuestiones de las reducciones arancelarias en bienes industriales, las de acceso a mercados en materia agrícola, la de los subsidios aplicados en agricultura, las referidas a normas como las de antidumping, o indicaciones geográficas. Un paquete más amplio, y complejo, donde el dibujo de ganadores y perdedores es más contrastante que en los temas abordados en Indonesia”.

Además de eso -señala–, la OMC tiene pendientes debates sobre una nueva agenda de temas que afectan hoy al comercio y que sólo tienen abordaje bilateral o plurilateral “con suerte”: cuestiones ambientales, proteccionismo del sector privado, fluctuaciones de precios, etc. “Este paquete máximo difícilmente puede arreglarse en 5 o 10 años, porque requiere de una revisión de las metodologías de abordaje. La experiencia de Bali muestra que es posible adoptar un enfoque escalonado, que deje atrás la idea del single undertaking”.

Respecto del futuro de la Ronda de Doha, Raúl Ochoa es terminante: “Con el formato original ya no es viable. Hay que reinventarla incluyendo parte de los nuevos temas (inversiones, normas medioambientales, cláusulas laborales, compras gubernamentales, políticas cambiarias y subsidios). De no ser así, la OMC lenta pero progresivamente perderá importancia como marco jurídico institucional del comercio”.

Ricardo Rozemebrg, por su parte, señala que habrá que ver en los próximos meses si el formato de negociación de Bali se consolida como una nueva vía para alcanzar acuerdos parciales por parte de la OMC o si se retoma la agenda más extensa y completa que se venía negociando. “Las negociaciones para crear megabloques ponen presión sobre la negociación multilateral. Para algunos analistas, los resultados y avances que estos emprendimientos pueden alcanzar en materia de reglas, disciplinas, inversiones y servicios, podrían actuar en pos de avanzar hacia la convergencia de futuros acuerdos multilaterales en esos temas.”.

¿Hacia dónde van las negociaciones multilaterales de comercio? Algunas consideraciones sobre la Conferencia Ministerial de Bali

¿Hacia dónde van las negociaciones multilaterales de comercio? Algunas consideraciones sobre la Conferencia Ministerial de Bali

Por Julieta Zelicovich

jzelicovich@yahoo.com.ar

Del 3 al 6 de diciembre los 159 miembros de la Organización Mundial de Comercio se han dado cita en Bali, Indonesia, con el objeto de celebrar la novena Conferencia Ministerial de esta organización. Más allá de los procedimientos protocolares propios de la ocasión, el grueso de las negociaciones se centra en el debate de tres temas, que adoptaron el nombre de “Paquete de Bali”: facilitación del comercio, agricultura, y cuestiones del desarrollo. Se trata de una cosecha temprana de la ambiciosa agenda de Doha.

Históricamente las Conferencias Ministeriales de la OMC habían sido ocasiones que llamaban la atención de la prensa y movilizaban a distintas ONG. Sólo unos años atrás, en 1999 pueden recordarse los movimientos anti-globalización en Seattle; o bien, las manifestaciones en México en 2003, que incluyeron la inmolación de un agricultor coreano. Las negociaciones multilaterales de comercio sin embargo han caído en una irrelevancia raramente vista. La prensa prácticamente no se ha hecho eco de las acaloradas discusiones que por estos días están teniendo lugar en Bali y sólo algunos sitios específicos vinculados al comercio agrícola, la seguridad alimentaria y las cuestiones del desarrollo han centrado sus esfuerzos en tales negociaciones; lo mismo que algunas ONG ambientalistas y ruralistas. El desgaste en torno a la parálisis de la Ronda Doha, y la simultánea proliferación de múltiples vías para las negociaciones comerciales han contribuido en este sentido. No obstante, es preciso recordar que el comercio actual está regido en sus fundamentos más básicos por la normativa de esta organización, y de allí su relevancia.

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El paquete de Bali

El paquete de Bali está compuesto por un conjunto de temas que a modo de “cosecha temprana” fueron pensados para darle aire a la decaída OMC.  En su presentación conjuga, por un lado, aquellos asuntos que tenían mayores avances al momento de la revisión de los Documentos de Pascuas en 2011, y donde aparentemente los Estados podrían llegar a avanzar más rápidamente; por otro lado, a diferencia de la Conferencia Ministerial de 2011 donde se intentó buscar medidas exclusivas para PMA, el Paquete de Bali comprende temas de interés tanto de los países desarrollados (facilitación del comercio) como de los países en desarrollo (Agricultura y desarrollo), lo que podría hacer más factible los intercambios necesarios para arribar a un acuerdo.

Como mencionamos, el paquete de cuestiones del Desarrollo es un derivado del fracasado intento de promover un conjunto de medidas para estos países en la Conferencia Ministerial de 2011. Al momento de iniciar las negociaciones en Bali, este pilar comprendía cuestiones sobre el Monitoreo del Mecanismo para el Trato especial y diferenciado; un mecanismo de cuotas libres de aranceles para los PMA, así como la aplicación de normas de origen preferenciales para estos países. También se incluía la cuestión del Algodón, y la operacionalización de un “waiver” (excepción) para el tratamiento en servicios.

En cuanto a Agricultura el paquete de Bali trata de avanzar sobre lo acurdado en 2005 con el compromiso de limitación de las subvenciones a las exportaciones, y también el abordaje de los tratamientos de los aranceles intracuotas. Se incluyen en la discusión los Servicios Generales en materia Agrícola; las compras públicas de alimentos con propósito de seguridad alimentaria; competencia de las exportaciones, y la administración de cuotas tarifarias. Dentro de este conjunto, uno de los temas más complejos ha sido la “cláusula de paz” que  ciertos países impulsan para eximir de las exigencias de reducción –y del mecanismo de solución de diferencias- a los subsidios vinculados a la seguridad alimentaria y a las compras de alimentos por parte del Estado

Por último, el acuerdo sobre Facilitación del Comercio, resabio de los Temas Singapur, es el “más “moderno” de los temas en discusión: apunta a cuestiones no arancelarias como la transparencia y agilización de los procedimientos aduaneros, y la reducción de los costos de la operatoria del comercio exterior. El mismo es de interés de los países desarrollados, y en particular de las empresas que montan sus sistemas productivos en las llamadas cadenas globales de valor. Su aprobación implicaría importantes ajustes para los países en desarrollo, que según las estimaciones realizadas pueden superar los beneficios de su implementación, especialmente en el corto plazo.

Los temas pues no resultan novedosos para los actores, y requieren en muchos casos resoluciones políticas más que técnicas. No obstante, las semanas de negociaciones anteriores en Ginebra no lograron destrabar los núcleos más sensibles, evidenciando que hace falta un esfuerzo inusual para que puedan destrabarse en Bali.

Los actores

Ministerial Conference 2013
Foto: Reunión durante la Conferencia de Bali. Fuente OMC.

Dentro de las negociaciones algunos Estados han asumido mayor protagonismo: Sudáfrica, e India han llevado posiciones fuertes, en tanto que las coaliciones negociadoras han reactivado sus reuniones. Los países desarrollados han hecho declaraciones más moderadas respecto del arribo, o no, a un acuerdo durante Bali, tras las semanas de negociación en Ginebra.

La India, ha sido uno de los actores que llevó una posición más dura y crítica a las negociaciones. Por un lado ha criticado fuertemente cómo los compromisos con el desarrollo han sido diluidos en meras frases y formulas abiertas de  promesas de conducta y no en mecanismos concretos. Por otro lado, este país ha solicitado una excepción para la aplicación de determinadas políticas en materia de seguridad alimentaria, que considera como no-negociables.

Vinculada a esta posición se ha expedido el G33, coalición de países en desarrollo y PMA liderada por la India. Este grupo enfatizó su postura en el reclamo de un acuerdo agrícola que tuviera en cuenta la seguridad alimentaria el desarrollo rural; incorporando a su vez inquietudes como la de la volatilidad de los precios y el papel que desde esa perspectiva juegan los Estados como tenedores públicos de los alimentos

Dentro de los países en desarrollo, el G4 del Algodón volvió a tener una presencia importante. Benín, en nombre de esta coalición reclamó por las cuestiones del Algodón dentro del paquete  Agrícola como un requisito sine qua non para avanzar en las negociaciones.

El G20 por su parte enfatizó el papel que la resolución en temas como competencia de las exportaciones y administración de cuotas tarifarias tendría para el desenlace del conjunto de las negociaciones de Doha

El Grupo Cairns anticipó su interés en el comercio agrícola dentro del paquete de Bali. Para este grupo la cuestión agrícola sigue siendo el pilar central de las negociaciones, especialmente a partir de su impacto en la creación de empleo y el desarrollo. El cumplimiento de la eliminación a las subvenciones a las exportaciones fue uno de los temas más enfatizados –cuando han pasado 50 años de la eliminación de estas medidas en el comercio de otros tipos de bienes

El G10, coalición de países importadores de alimentos, por su parte volvió a reclamar el tratamiento de las restricciones a las exportaciones – uno de los temas a los que Argentina más se opone.

Otros Países como EEUU y Francia enfatizaron la importancia de obtener un acuerdo en Facilitación del Comercio y en sentar las bases para las negociaciones post-Bali. Francia a su vez señaló que en cuanto a los temas agrícolas, debería existir una correlación entre los esfuerzos demandados y la sustentabilidad de la reforma de la PAC.

Cabe señalar que el MERCOSUR no ha llevado adelante políticas en común en esta Conferencia Ministerial. Por el contrario, mientras que Brasil y Argentina en los albores de la Conferencia Ministerial situaron sus posiciones, con un perfil más bajo que en otras ocasiones, sobre las cuestiones de (la falta de) equilibrio en los temas propuestos, Paraguay y Uruguay integraron un documento junto a países como Australia, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Hong Kong, México, Nueva Zelanda y Rusia, que apoyó explícitamente lo avanzado durante las semanas previas de negociación impulsadas por Azevêdo, y se comprometía con el Paquete presentado en la Conferencia Ministerial.

La agenda post-Bali

La agenda post Bali es múltiple, comprende desde la resolución de los temas de la Ronda Doha, al abordaje conjunto de los nuevos temas del Comercio Internacional. No obstante, ello sólo será posible si los Estados logran concretar en Bali alguno de los temas pendientes. Resolver el paquete Bali sería una señal de gran importancia para el fortalecimiento de la organización como una institución con capacidad para canalizar los problemas de sus miembros y contribuir al arribo de entendimientos cooperativos. Los borradores distribuidos esta mañana son la clave para cruzar esta meta.

6. 12. 2013

Charla: Oportunidades y Desafios de la Argentina en las Relaciones Comerciales Internacionales

Comparto con Uds reseña de la Charla brindada en el Centro de  Estudios Superiores, de la Ciudad de Rosario. Agradezco a los organizadores por la invitación

http://www.ces.edu.ar/contenidos/2013/09/17/Editorial_2785.php

 

Charla Oportunidades Comerciales

Jueves 26 de septiembre de 2013 a las 18.30 hs en el Instituto..-
El día jueves 26 de septiembre a las 18.30 hs. participamos de la charla “Argentina: desafíos y oportunidades de sus relaciones comerciales internacionales” dictada por la Mg. María Julieta Zelicovich y organizada por la cátedra de Práctica Profesional II.
En la misma, la disertante analizó la política comercial de nuestro país desde el 2001 hasta nuestros días. Inserta, en un primer momento, en un “modelo neodesarrollista”, a partir de la crisis finaciera internacional que inició en el 2008 la política comercial aplicada abundó en medidas defensivas, trasladándose hacia un “modelo de sustitución de importaciones”.
A nivel mundial hizo hincapié en la modificación de los flujos y de los actores del comercio internacional, encabezados por China, Estados Unidos, Alemania y Japón. Asimismo destacó la importancia de las cadenas globales de valor y de los acuerdos mega-regionales (firmados entre bloques económicos).
Finalizó la exposición haciendo un balance del relacionamiento exterior argentino y proponiendo acciones concretas para enfrentar el nuevo escenario económico internacional desde la política comercial.

Globalización: llegó la era del pacífico

Artículo en co-autoría con el Lic. Esteban Actis, publicado en el suplemento de comercio exterior del diario La Nación, el 06 de Agosto de 2013.

Url: http://www.lanacion.com.ar/1607732-globalizacion-llego-la-era-del-pacifico

 

Globalización: llegó la era del Pacífico

La consolidación de la Alianza del Pacífico provoca un desequilibrio regional en materia de inserción internacional e inversiones

Por Julieta Zelicovich y Esteban Actis  | Para LA NACION

 

 
Foto: Alejandro Álvarez

 

La Alianza del Pacífico, proceso de integración lanzado en abril de 2011 entre México, Chile, Colombia y Perú, ha irrumpido en la monótona dinámica de la integración de la región latinoamericana, generando gran atención entre académicos, periodistas, políticos y empresarios.

Se trata de una iniciativa entre cuatro países medios, relativamente homogéneos entre sí, que ya compartían varios acuerdos de integración, pero que decidieron necesario profundizar tales vínculos frente a los desafíos del siglo XXI.

En un contexto donde en la región había predominado un tipo de integración “pos liberal” más centrada en los elementos políticos y sociales (como la Unasur), la Alianza del Pacífico emerge como un esquema diferenciado, dando lugar al primer caso de “regionalismo del siglo 21” en América latina.

Se trata de una integración centrada en el nexo de comercio-producción-servicios, específico de esta etapa de la globalización, donde la producción se segmenta geográficamente integrando cadenas globales de valor (CGV). Se apunta a las barreras más allá de las fronteras, a los acuerdos bilaterales de inversión, y a algunas reformas unilaterales.

A partir de diversos tratados preexistentes, el comercio entre los países de la Alianza del Pacífico ya contaba con preferencias que llevaban a que los flujos del comercio contasen con un arancel cero, con pocas excepciones.Sin embargo, para comienzos de 2013 el volumen del comercio intrazona rondaba sólo el 7% del total de los intercambios, centrado mayormente en el intercambio de productos primarios y sus derivados, y secundariamente en bienes intermedios de la industria de los alimentos, del plástico y del automóvil.

Frente a esta situación, en el plano interno, la Alianza del Pacífico propone dotar de mayor profundidad a la integración. A ello se dirigen dos procesos: uno de armonización de los acuerdos existentes entre estos países y otro de generación de nuevas normativas en común. Se trata más de una integración positiva (construir normas estableciendo pisos mínimos de estándares por cumplir) que negativa (eliminar barreras preexistentes, como aranceles).

En el plano externo, la Alianza tiene un foco específico en las negociaciones de un acuerdo más ambicioso: el Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica (TPP, por sus siglas en inglés). México, Colombia, Chile y Perú, de forma colectiva, pretenden convertirse en una plataforma de articulación política de integración económica y comercial, y de proyección al mundo con especial énfasis en el Asia del Pacífico.

Con estos objetivos, los gobiernos de los países en cuestión, junto con el sector empresario, avanzaron en nuevos acuerdos regionales que dieron origen a decisiones de apertura unilateral en temas contenidos en la Alianza.

LA ENCRUCIJADA DE BRASIL

Este proceso novedoso de la Alianza del Pacífico, interpela en forma directa a las estructuras existentes en la región, sobre las cuales Brasil monta su liderazgo, y condiciona las preferencias de sus pares. Las opciones regionales de Brasil distan de avizorar algún acercamiento del gigante sudamericano a la Alianza del Pacífico.

La apuesta regional de Brasil en la última década ha tenido tres ejes. En primer lugar, el mantenimiento y ampliación de la unión aduanera (Mercosur) con tarifas externas elevadas. En segundo, un bilateralismo selectivo en búsqueda de nuevos mercados -en donde se destacan los países con costa en el pacífico-, y por último, el liderazgo de un integración de toda América del Sur -regionalismo pos liberal-como es la Unasur.

En términos económicos, este esquema le fue funcional a Brasil para la expansión regional de su sector industrial. Las principales empresas brasileñas tienen importantes inversiones es su contexto contiguo y, a su vez, el 84% del total de las exportaciones a América del Sur son manufacturas.

Los países de la región ocupan el primer lugar de destino de las exportaciones de origen industrial, superando la suma de las exportaciones del sector de Estados Unidos, China y la Unión Europea.

Desde algunos sectores políticos al interior del Brasil argumentan que el principal elemento que impide algún tipo de acercamiento a la Alianza del Pacífico está en las cegueras ideológicas del gobierno que lidera el PT, principalmente en torno a la noción de libre comercio. En realidad, las razones obedecen a condicionantes más profundos que están estrechamente relacionados con diversas opciones nacionales e internacionales que se presentan de manera diferenciada en Brasil, Chile, Perú y Colombia.

En el caso de estos tres últimos se observa una adopción y mantenimiento en el tiempo de una estrategia de desarrollo de corte liberal, cuyo correlato en el plano de la inserción económica internacional se liga a la apertura y eliminación de restricciones al comercio y capital, siendo los tratados de libre comercio (TLC) uno de los mecanismos centrales, y la inserción en las CGV uno de objetivos deseados.

Asimismo, presentan un tipo de relación con Estados Unidos basada en el acoplamiento/acomodamiento, donde la agenda positiva pasa por el pilar económico a partir de una cosmovisión compartida en la noción de democracias occidentales liberales. A ello se le suma la pertenencia de estos países a la OCDE (la integran Perú y Chile, y Colombia ha solicitado su ingreso). A su vez, estos países aceptan la correlación de fuerzas en el sistema internacional y perciben que deben insertarse en el mundo como “periferia moderna” en donde la adaptación a las nuevas formas de producción en la globalización es la llave para el progreso y el desarrollo.

MODELO HÍBRIDO

Por su parte, Brasil muestra una estrategia de desarrollo híbrida desde fines de los ochenta, que conlleva tensiones y aspectos selectivos en la apertura económica internacional.

Existe un mantenimiento del rol activo del Estado y de políticas comerciales defensivas que intentan preservar un entramado industrial con dificultades de competitividad, y su modelo de vinculación con Estados Unidos es de “oposición limitada”, donde la agenda negativa está relacionada a los contrapuntos económicos y a un intento de consolidar el alcance global de su liderazgo regional a partir de la diversificación de los vínculos externos principalmente con el Sur y otras de las denominadas potencias emergentes (Brics).

Paralelamente, se reconoce un convencimiento de gran parte de la dirigencia política de Brasil de que el país tiene que ser un polo de poder en un orden internacional de carácter multilateral y abandonar así el tradicional lugar de periferia.

Estas divergencias sobre el modelo de desarrollo, como en el rol político y económico que se pretende jugar en el sistema internacional, enfatizan la diferencia de las apuestas emprendidas por el flamante proceso de la Alianza del Pacífico y el entramado de acuerdos regionales que comanda Brasil, entre los que se encuentra el Mercosur. Las opciones no son excluyentes entre sí, aunque las posibilidades de emulación entre una y otra son muy complejas, debido a los constreñimientos mencionados.

LAS MEDIDAS

En materia comercial lo más relevante de lo negociado por la Alianza del Pacífico ha sido el abordaje de las excepciones a la regulación del comercio preexistente (se comprometieron a desgravar el 90% del comercio) y la redefinición de los requisitos de la norma de origen. Este punto favorecerá el desarrollo de mayores encadenamientos productivos entre los cuatro países y atraerá la radicación de inversiones. De tal forma se trata de un paso importantísimo del esquema regional para adaptarse a las cadenas globales de valor. Otros puntos relevantes son la adopción de un sistema de ventanilla única para todas las gestiones aduaneras intrazona y la profundización de la cooperación regulatoria que garantiza el efectivo cumplimento del acceso a los mercados. El aspecto financiero, complementa estos avances, con la creación del Mercado Integrado Latinoamericano, primera iniciativa de integración bursátil transnacional, que abarca a Perú, Chile y Colombia, y cuyos valores negociados se asemejan al Bovespa de Brasil.

 

La reacción argentina

El nuevo regionalismo no está en la agenda nacional

    

Tanto por factores externos como por factores internos, desde la crisis de 2008, las opciones estratégicas regionales de la Argentina se han visto reducidas.

Brasil, el Mercosur y Venezuela -en ese orden- constituyen el núcleo actual de esas opciones.

La irrupción de la Alianza del Pacífico no hace más que acentuar este recorte, al plantearse en la región una interpelación de la globalización distinta de la adoptada por el gobierno nacional, y también a la elegida por Brasil.

Aun así, resulta notorio que en el país el regionalismo del siglo XXI no integre las discusiones de política externa.

Las innovaciones que introduce la Alianza del Pacífico no parecen permear la agenda de políticas dirigidas a la integración regional que impulsa el país.

Sin embargo, en los socios del Mercosur, el debate sí ha estado presente. Mientras que en la retórica brasileña ha primado la preservación de los ejes actuales, las opciones planteadas por la Alianza del Pacífico han seducido a Paraguay y Uruguay, quienes ya son miembros observadores de la misma.

Esta situación, sumada a las reticencias que generó el ingreso de Venezuela al bloque, y la suspensión de Paraguay en 2012, ha puesto en riesgo la cohesión del Mercosur.

La profundización de estas tendencias no aportarían nada bueno para el país: la consolidación de la Alianza del Pacífico como bloque regional, la pérdida de cohesión del Mercosur, y un incremento de las tensiones bilaterales con Brasil, son el peor de los escenarios regionales planteados para la inserción internacional de la Argentina.

Profundizar la integración con Brasil y con el Mercosur, sigue siendo para la Argentina, la vía más inmediata y viable de interacción en la región..