Señales: la OMC, en marcha

Dos artículos de María Florencia Carbone, publicados en el suplemento de comercio exterior del diario La Nación, del 24/12/13, donde participé con algunas lineas de análisis.

http://www.lanacion.com.ar/1650405-senales-la-omc-en-marcha y http://www.lanacion.com.ar/1650452-tiempo-de-reformular-la-agenda

Martes 24 de diciembre de 2013 | Publicado en edición impresa

Señales: la OMC, en marcha

Más allá de los efectos concretos del paquete aprobado en Indonesia, lo más importante que dejó la Conferencia de Bali fue que el multilateralismo aún está vivo; el futuro de Doha y la agenda global

Por Maria Florencia Carbone  | LA NACION

Bali, el sitio donde se firmó el primer acuerdo global en la historia de la OMC, es conocida como la Isla de los dioses. En un paralelismo místico, muchos se preguntaron si, influido por una suerte de “efecto Bergoglio”, así como el papa argentino hizo con la Iglesia, el brasileño Roberto Azevêdo podría despertar al organismo internacional de un letargo que ponía en riesgo el multilateralismo.

Si bien lo que ocurrió en Indonesia indica que al menos se logró aplicar un shock reactivador, lejos de razones espirituales, el consenso alcanzado obedece a presiones bien terrenales.

Julieta Zelicovich, magíster en Relaciones Comerciales Internacionales, becaria del Conicet y docente de la UNR, destaca “al menos cuatro factores”:

 

  • 1) Una superación relativa del pico de la crisis internacional que estalló en 2008. En el camino de recuperación de los principales indicadores económicos, los países han buscado reactivar sus negociaciones externas, tanto en la OMC como en otros foros regionales.
  • 2) El avance de las negociaciones “mega-rregionales” como el TTP (Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica, por sus siglas en inglés, que incluye a 12 países entre ellos Chile, Perú, México, Estados Unidos, Japón y Singapur) y el TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership, el acuerdo entre Estados Unidos y la Unión Europea). La marcha de estas negociaciones frente a la parálisis que exhibía la OMC supone una amenaza a la forma de gobierno de las relaciones comerciales internacionales vigentes, sugiriendo que la vía preferencial, discriminatoria, puede resultar más efectiva que la multilateral. Alternativa que resulta perjudicial, especialmente para los países como la Argentina (de menor tamaño).
  • 3) Ninguno de los grandes actores del sistema estaba enfrentando de manera próxima un recambio de sus presidencias. Históricamente las transiciones políticas nacionales en estos Estados ha ido en contra de su voluntad de asumir compromisos en el plano multilateral, y por ende, alcanzar acuerdos.
  • 4) El liderazgo que pudo ejercer Azevêdo en el proceso de negociación, y que entre otros condicionó la conducta de Brasil.

 

Raúl Ochoa, de la Untref, cree que el acuerdo es importante porque permitió “revivir” la OMC y demostrar su gravitación para los temas de la economía y el comercio internacional que requieren soluciones globales.

Pero, en definitiva, ¿cuáles son los puntos sobresalientes del acuerdo?

Ricardo Rozemberg, investigador del Centro de Ideas-Unsam, destaca la reducción de trámites y la simplificación de los procedimientos aduaneros y portuarios (facilitación del comercio), y diferentes aspectos vinculados a la agenda del desarrollo, como la agricultura, el algodón, y algunas ventajas específicas para las economías de menor desarrollo relativo.

Sin embargo, aclara: “La mayor parte de esos acuerdos son parciales y, en el mejor de los casos, sus impactos serán visibles en el mediano plazo. Bali tiene la virtud de haber sido “vendida” como la Conferencia del resurgimiento de la OMC -que hasta pocos días antes de comenzar parecía condenada al fracaso-. Así el mérito no menor de Azevêdo fue encontrar una forma creativa de generar un consenso sobre títulos de temas importantes, pero cuyos compromisos concretos están por verse”.

Félix Peña está convencido de que un fracaso de la Conferencia no era bueno para nadie y, de hecho, cree que “haber evitado el fracaso es de por sí el principal resultado de Bali”.

La Conferencia se pareció a una novela de suspenso.

Los 159 Estados-miembros que participaron del encuentro llegaron a Indonesia en un clima de fracaso anticipado. Sin embargo, la sensación se revirtió de modo sorprendente a las pocas horas de comenzadas las reuniones. Una luz al final del túnel que sólo duraría hasta que India hizo pública su firme oposición.

India exigía poder aumentar sus subvenciones agrícolas y entonces se acordó una primera prolongación de la reunión que debía concluir el viernes 7 al mediodía.

Logrado el consenso con India y cuando todo parecía encarrilado, el freno apareció con sello latinoamericano: en la madrugada del sábado Cuba (acompañada en su reclamo por Bolivia, Nicaragua y Venezuela), se negó a sellar el acuerdo porque se había retirado del texto una referencia al embargo norteamericano sobre la isla.

NUEVA EXTENSIÓN

El sábado 8 por la mañana se encontró finalmente una fórmula que dio vida al primer acuerdo en la historia de la OMC.

Peña opina que el éxito se debe, principalmente a que el documento final logró reflejar los intereses y expectativas de todos. “El mejor homenaje que se hizo que en Bali a Nelson Mandela (falleció dos días antes de que comenzara la Conferencia) fue el recuerdo de una de sus frases emblemáticas, evocada por el presidente de la Conferencia: “Siempre parece imposible hasta que está hecho”, dijo.

Ochoa enfatiza que la facilitación del comercio es el punto central de los acuerdos logrados, “ya que en subsidios agrícolas lo obtenido es una impasse y una cláusula de paz para la seguridad alimentaria sostenida por la India que permite al resto de los países continuar con sus subsidios a pesar de su compromiso para finalizar este año”.

Luego, un mensaje parroquial: “La facilitación tiene un plazo hasta mediados de 2015 para su implementación, esperemos que para esa época nuestro país haya resuelto sus problemas y pueda dejar sin efecto sus actuales restricciones”, comenta Ochoa.

Todo lo ocurrido deja varias lecciones.

“Para que la OMC pueda ejercer cabalmente sus funciones, es imprescindible comprender que hay realidades y necesidades diferentes, que requieren de un marco flexible y comprensivo que las atienda”, dice Ochoa quien se apura a señalar que este “resurgir” de la OMC tiene fecha de vencimiento.

“Lo ocurrido otorga un tiempo para encarar reformas y preparar una nueva agenda que no es ilimitado. Nada hace suponer que se detenga el avance de las negociaciones de los megaacuerdos ya lanzados, pero mientras tanto hay ciertas condiciones objetivas para que un grupo importante de los que prevalecen en la economía y el comercio internacional y trabajen en pos de un temario acorde a estos tiempos y a las cuestiones que ningún megaacuerdo por grande que sea, puede resolver, como las normas medioambientales relativas al comercio y la inversión.”

Rozemberg, agrega: “Bali deja implícito el reconocimiento de que el sistema de Rondas de Negociación basadas en el principio del “single undertaking”, resulta muy difícil de aplicar en un mundo cada vez más democrático, donde los países en desarrollo e incluso los de mayor atraso relativo, ocupan un lugar más importante en el actual contexto político y económico internacional (y por tanto en las negociaciones multilaterales). Dicho de otro modo, la fórmula de avanzar en acuerdos sobre temas específicos, en una agenda mucho más limitada que la que se viene negociando en la Ronda de Doha, luce como inédita en el ámbito de la OMC”.

Queda claro que más que el cierre de un proceso de negociaciones, Bali significa la apertura de una nueva etapa.

Como destaca Zelicovich, el consenso logrado, aun sobre un conjunto acotado de complejos temas, implica un importante grado de legitimación para la OMC que demuestra así que sigue siendo un foro legítimo, con mecanismos eficientes para las negociaciones multilaterales.

Bali no sólo revivió a la OMC sino al multilateralismo. El tiempo dirá si sólo se trató de una falsa mejoría.

HECHOS Y DICHOS

El significado del acuerdo y la visión de los expertos

 

  • Logros
    El “paquete de Bali”.
    El acuerdo alcanzado en Indonesia, es el primero que la OMC concreta desde su creación, en 1995.
  • Efectos I.
    Según el Instituto Paterson de Economía Internacional, con sede en Washington, el acuerdo inyectaría alrededor de US$ 960.000 millones a la economía mundial y crearía 21 millones de empleos (de los cuales 18 millones, en los países en desarrollo).
  • Efectos II.
    El desenlace de la cumbre de Bali es una importante victoria personal para el brasileño Roberto Azevêdo, que dirige la OMC desde septiembre último.
  • De qué se trata
    Doha “light”.

    El acuerdo de Bali, que representa menos del 10% del ambicioso programa de reformas de Doha, tiene tres ejes principales: agricultura (con un compromiso de reducir las subvenciones a las exportaciones); la ayuda al desarrollo, (prevé una exención creciente de los aranceles para los productos procedentes de los países menos desarrollados), y la facilitación de intercambios (pretende reducir la burocracia en las fronteras).
  • Qué piensan
    Roberto Azevêdo.

    El director del organismo internacional, comentó: “Por primera vez en su historia, la OMC ha cumplido sus promesas”.
  • Dilma Rousseff.
    La presidenta de Brasil dijo que el fin de los estancamientos globales se encuentra en acuerdos multilaterales y “no en la imposición de los más fuertes sobre los más débiles”.
  • Simon Evenett.
    El experto en la OMC de la Universidad de St. Gallen, en Suiza, sostuvo: “”Es un acuerdo bienvenido pero limitado. Hemos pasado de ‘Doha’ al ‘Doha Light’, y ahora al ‘Doha Light descafeinado’. No se ha registrado ningún avance serio sobre las subvenciones agrícolas a la exportación, el comercio electrónico o las subvenciones sobre las exportaciones de algodón”.
  • Kevin Gallagher.
    El analista de la Universidad de Boston dijo a AFP: “Es una victoria agridulce. Desgraciadamente, más que hacer honor al multilateralismo, las grandes potencias se van a inclinar hacia los acuerdos regionales para defender las propuestas difíciles que han sido rechazadas en la OMC”.

El temario pos-Bali

Tiempo de reformular la agenda

    

¿Cuál es la agenda pos-Bali? Según Julieta Zelicovich, “comprende la transformación de algunos de los temas de Bali en documentos vinculantes y la resolución del resto del paquete de Doha: las cuestiones de las reducciones arancelarias en bienes industriales, las de acceso a mercados en materia agrícola, la de los subsidios aplicados en agricultura, las referidas a normas como las de antidumping, o indicaciones geográficas. Un paquete más amplio, y complejo, donde el dibujo de ganadores y perdedores es más contrastante que en los temas abordados en Indonesia”.

Además de eso -señala–, la OMC tiene pendientes debates sobre una nueva agenda de temas que afectan hoy al comercio y que sólo tienen abordaje bilateral o plurilateral “con suerte”: cuestiones ambientales, proteccionismo del sector privado, fluctuaciones de precios, etc. “Este paquete máximo difícilmente puede arreglarse en 5 o 10 años, porque requiere de una revisión de las metodologías de abordaje. La experiencia de Bali muestra que es posible adoptar un enfoque escalonado, que deje atrás la idea del single undertaking”.

Respecto del futuro de la Ronda de Doha, Raúl Ochoa es terminante: “Con el formato original ya no es viable. Hay que reinventarla incluyendo parte de los nuevos temas (inversiones, normas medioambientales, cláusulas laborales, compras gubernamentales, políticas cambiarias y subsidios). De no ser así, la OMC lenta pero progresivamente perderá importancia como marco jurídico institucional del comercio”.

Ricardo Rozemebrg, por su parte, señala que habrá que ver en los próximos meses si el formato de negociación de Bali se consolida como una nueva vía para alcanzar acuerdos parciales por parte de la OMC o si se retoma la agenda más extensa y completa que se venía negociando. “Las negociaciones para crear megabloques ponen presión sobre la negociación multilateral. Para algunos analistas, los resultados y avances que estos emprendimientos pueden alcanzar en materia de reglas, disciplinas, inversiones y servicios, podrían actuar en pos de avanzar hacia la convergencia de futuros acuerdos multilaterales en esos temas.”.

¿Hacia dónde van las negociaciones multilaterales de comercio? Algunas consideraciones sobre la Conferencia Ministerial de Bali

¿Hacia dónde van las negociaciones multilaterales de comercio? Algunas consideraciones sobre la Conferencia Ministerial de Bali

Por Julieta Zelicovich

jzelicovich@yahoo.com.ar

Del 3 al 6 de diciembre los 159 miembros de la Organización Mundial de Comercio se han dado cita en Bali, Indonesia, con el objeto de celebrar la novena Conferencia Ministerial de esta organización. Más allá de los procedimientos protocolares propios de la ocasión, el grueso de las negociaciones se centra en el debate de tres temas, que adoptaron el nombre de “Paquete de Bali”: facilitación del comercio, agricultura, y cuestiones del desarrollo. Se trata de una cosecha temprana de la ambiciosa agenda de Doha.

Históricamente las Conferencias Ministeriales de la OMC habían sido ocasiones que llamaban la atención de la prensa y movilizaban a distintas ONG. Sólo unos años atrás, en 1999 pueden recordarse los movimientos anti-globalización en Seattle; o bien, las manifestaciones en México en 2003, que incluyeron la inmolación de un agricultor coreano. Las negociaciones multilaterales de comercio sin embargo han caído en una irrelevancia raramente vista. La prensa prácticamente no se ha hecho eco de las acaloradas discusiones que por estos días están teniendo lugar en Bali y sólo algunos sitios específicos vinculados al comercio agrícola, la seguridad alimentaria y las cuestiones del desarrollo han centrado sus esfuerzos en tales negociaciones; lo mismo que algunas ONG ambientalistas y ruralistas. El desgaste en torno a la parálisis de la Ronda Doha, y la simultánea proliferación de múltiples vías para las negociaciones comerciales han contribuido en este sentido. No obstante, es preciso recordar que el comercio actual está regido en sus fundamentos más básicos por la normativa de esta organización, y de allí su relevancia.

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El paquete de Bali

El paquete de Bali está compuesto por un conjunto de temas que a modo de “cosecha temprana” fueron pensados para darle aire a la decaída OMC.  En su presentación conjuga, por un lado, aquellos asuntos que tenían mayores avances al momento de la revisión de los Documentos de Pascuas en 2011, y donde aparentemente los Estados podrían llegar a avanzar más rápidamente; por otro lado, a diferencia de la Conferencia Ministerial de 2011 donde se intentó buscar medidas exclusivas para PMA, el Paquete de Bali comprende temas de interés tanto de los países desarrollados (facilitación del comercio) como de los países en desarrollo (Agricultura y desarrollo), lo que podría hacer más factible los intercambios necesarios para arribar a un acuerdo.

Como mencionamos, el paquete de cuestiones del Desarrollo es un derivado del fracasado intento de promover un conjunto de medidas para estos países en la Conferencia Ministerial de 2011. Al momento de iniciar las negociaciones en Bali, este pilar comprendía cuestiones sobre el Monitoreo del Mecanismo para el Trato especial y diferenciado; un mecanismo de cuotas libres de aranceles para los PMA, así como la aplicación de normas de origen preferenciales para estos países. También se incluía la cuestión del Algodón, y la operacionalización de un “waiver” (excepción) para el tratamiento en servicios.

En cuanto a Agricultura el paquete de Bali trata de avanzar sobre lo acurdado en 2005 con el compromiso de limitación de las subvenciones a las exportaciones, y también el abordaje de los tratamientos de los aranceles intracuotas. Se incluyen en la discusión los Servicios Generales en materia Agrícola; las compras públicas de alimentos con propósito de seguridad alimentaria; competencia de las exportaciones, y la administración de cuotas tarifarias. Dentro de este conjunto, uno de los temas más complejos ha sido la “cláusula de paz” que  ciertos países impulsan para eximir de las exigencias de reducción –y del mecanismo de solución de diferencias- a los subsidios vinculados a la seguridad alimentaria y a las compras de alimentos por parte del Estado

Por último, el acuerdo sobre Facilitación del Comercio, resabio de los Temas Singapur, es el “más “moderno” de los temas en discusión: apunta a cuestiones no arancelarias como la transparencia y agilización de los procedimientos aduaneros, y la reducción de los costos de la operatoria del comercio exterior. El mismo es de interés de los países desarrollados, y en particular de las empresas que montan sus sistemas productivos en las llamadas cadenas globales de valor. Su aprobación implicaría importantes ajustes para los países en desarrollo, que según las estimaciones realizadas pueden superar los beneficios de su implementación, especialmente en el corto plazo.

Los temas pues no resultan novedosos para los actores, y requieren en muchos casos resoluciones políticas más que técnicas. No obstante, las semanas de negociaciones anteriores en Ginebra no lograron destrabar los núcleos más sensibles, evidenciando que hace falta un esfuerzo inusual para que puedan destrabarse en Bali.

Los actores

Ministerial Conference 2013
Foto: Reunión durante la Conferencia de Bali. Fuente OMC.

Dentro de las negociaciones algunos Estados han asumido mayor protagonismo: Sudáfrica, e India han llevado posiciones fuertes, en tanto que las coaliciones negociadoras han reactivado sus reuniones. Los países desarrollados han hecho declaraciones más moderadas respecto del arribo, o no, a un acuerdo durante Bali, tras las semanas de negociación en Ginebra.

La India, ha sido uno de los actores que llevó una posición más dura y crítica a las negociaciones. Por un lado ha criticado fuertemente cómo los compromisos con el desarrollo han sido diluidos en meras frases y formulas abiertas de  promesas de conducta y no en mecanismos concretos. Por otro lado, este país ha solicitado una excepción para la aplicación de determinadas políticas en materia de seguridad alimentaria, que considera como no-negociables.

Vinculada a esta posición se ha expedido el G33, coalición de países en desarrollo y PMA liderada por la India. Este grupo enfatizó su postura en el reclamo de un acuerdo agrícola que tuviera en cuenta la seguridad alimentaria el desarrollo rural; incorporando a su vez inquietudes como la de la volatilidad de los precios y el papel que desde esa perspectiva juegan los Estados como tenedores públicos de los alimentos

Dentro de los países en desarrollo, el G4 del Algodón volvió a tener una presencia importante. Benín, en nombre de esta coalición reclamó por las cuestiones del Algodón dentro del paquete  Agrícola como un requisito sine qua non para avanzar en las negociaciones.

El G20 por su parte enfatizó el papel que la resolución en temas como competencia de las exportaciones y administración de cuotas tarifarias tendría para el desenlace del conjunto de las negociaciones de Doha

El Grupo Cairns anticipó su interés en el comercio agrícola dentro del paquete de Bali. Para este grupo la cuestión agrícola sigue siendo el pilar central de las negociaciones, especialmente a partir de su impacto en la creación de empleo y el desarrollo. El cumplimiento de la eliminación a las subvenciones a las exportaciones fue uno de los temas más enfatizados –cuando han pasado 50 años de la eliminación de estas medidas en el comercio de otros tipos de bienes

El G10, coalición de países importadores de alimentos, por su parte volvió a reclamar el tratamiento de las restricciones a las exportaciones – uno de los temas a los que Argentina más se opone.

Otros Países como EEUU y Francia enfatizaron la importancia de obtener un acuerdo en Facilitación del Comercio y en sentar las bases para las negociaciones post-Bali. Francia a su vez señaló que en cuanto a los temas agrícolas, debería existir una correlación entre los esfuerzos demandados y la sustentabilidad de la reforma de la PAC.

Cabe señalar que el MERCOSUR no ha llevado adelante políticas en común en esta Conferencia Ministerial. Por el contrario, mientras que Brasil y Argentina en los albores de la Conferencia Ministerial situaron sus posiciones, con un perfil más bajo que en otras ocasiones, sobre las cuestiones de (la falta de) equilibrio en los temas propuestos, Paraguay y Uruguay integraron un documento junto a países como Australia, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Hong Kong, México, Nueva Zelanda y Rusia, que apoyó explícitamente lo avanzado durante las semanas previas de negociación impulsadas por Azevêdo, y se comprometía con el Paquete presentado en la Conferencia Ministerial.

La agenda post-Bali

La agenda post Bali es múltiple, comprende desde la resolución de los temas de la Ronda Doha, al abordaje conjunto de los nuevos temas del Comercio Internacional. No obstante, ello sólo será posible si los Estados logran concretar en Bali alguno de los temas pendientes. Resolver el paquete Bali sería una señal de gran importancia para el fortalecimiento de la organización como una institución con capacidad para canalizar los problemas de sus miembros y contribuir al arribo de entendimientos cooperativos. Los borradores distribuidos esta mañana son la clave para cruzar esta meta.

6. 12. 2013