Juntos, pero no tanto: un recorrido por la agenda de negociaciones comerciales externas del MERCOSUR (1991-2015)

Artículo publicado en la Revista de Integración y Cooperación Internacional, de la Maestría en Integración y Cooperación Internacional de la UNR, N° 21. Disponible en http://www.cerir.com.ar/admin/_cerir/archivos/publicaciones/42/Revista%20Nro.%2021.pdf

Resumen

El objetivo de este trabajo es analizar el desarrollo de la dimensión externa del MERCOSUR en el período 1991-2015, constituida a partir de cuatro sub agendas, a saber: a) Las negociaciones del patrimonio histórico; b) Las negociaciones con socios de extra-zona Norte/Sur; c) Las negociaciones con socios de extra-zona Sur/Sur; d) Las negociaciones en los organismos multilaterales. Se sostiene que el MERCOSUR ha tenido un desempeño limitado en su accionar externo. Los problemas de coordinación intrabloque han ido en desmedro de la capacidad negociadora, y, en cuanto a resultados, una vez superadas las negociaciones del seno de la ALADI, en los nuevos acuerdos que han podido celebrarse, el volumen de comercio abarcado es bajo.

 

Palabras claves: MERCOSUR; Agenda Externa; Negociaciones Comerciales;

 

Abstract

The aim of this paper is to analyze the development of the external dimension of MERCOSUR during the period 1991-2015. This dimension is integrated by four subagendas, namely: a) the negotiations of the historical heritage; b) the negotiations with third-partners in the axis North / South; c) the negotiations with third-partners in the axis south / south; d) the negotiations in multilateral organizations. It is argued that MERCOSUR has had a limited performance in its external action. Intrabloc coordination problems have eroded the negotiating capacity; and as regards of the results achieved, once passed the negotiations of the ALADI, the coverage in terms of trade volume of the new agreements that have been concluded is low.

 

Key words: MERCOSUR, External agenda, Trade Negotiations

 

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El MERCOSUR en debate: “La agenda de los pesimistas”

Artículo de opinión publicado en el suplemento Comercio Exterior del Diario La Nación, el 19 de mayo de 2015. http://www.lanacion.com.ar/1793908-la-agenda-de-los-pesimistas

El futuro del Mercosur

La agenda de los pesimistas

¿Quiénes ganan y quiénes pierden con la hipotética flexibilización para que los socios del bloque negocien acuerdos comerciales de manera individual? Aunque las cuestiones pendientes son muchas, un análisis equilibrado debe contemplar los logros para los países y empresas

Por Julieta Zelicovich  | Para LA NACION

En las últimas semanas tomó impulso el rumor de que el Mercosur podría flexibilizar su postura respecto de la negociación de acuerdos extrazona y avanzar cada país de manera individual en esquemas bilaterales, o bien en esquemas de geometría variable con países extrazona. En los hechos esto significaría dar marcha atrás con la resolución 32/00 y con gran parte del espíritu con el que se constituyó el bloque regional. Cabe recordar que el Tratado de Asunción estableció como uno de sus propósitos “la adopción de una política comercial común con relación a terceros Estados o agrupaciones de Estados y la coordinación de posiciones en foros económico-comerciales regionales e internacionales”; este propósito no podría ser plenamente cumplido de avanzar la propuesta que algunos sectores –empresarios y gubernamentales– impulsan en Brasil, Paraguay y Uruguay, y que tiene mucho menor eco en Venezuela y la Argentina.
Estos sectores, pesimistas del devenir del bloque regional, miran en cambio con ansias hacia otras regiones (Europa y Asia) y hacia otros procesos de negociación y apertura del comercio (los acuerdos del TPP y TTIP). Arguyen que de ese modo, celebrando nuevos acuerdos comerciales, obtendrán mayores mercados para sus exportaciones. El lector no debe ser ingenuo: estos resultados no serían automáticos ni lineales, ni tendrían el mismo efecto para todos los sectores económicos. Claramente habría ganadores y perdedores en una apertura arancelaria profunda con Estados Unidos y la Unión Europea, o con los grandes jugadores de Asia Pacífico.

Por su parte, lo que los pesimistas no miran, o bien miran pero no ponderan, son los aspectos en los que efectivamente el Mercosur sí funciona y que podrían ponerse en riesgo de avanzarse en esquemas bilaterales que profundicen la erosión del arancel externo común y de las normativas comunes del bloque. Y es que los procesos de integración sólo logran transformarse en realidad cuando son incorporados a la vida de los ciudadanos y empresas de los territorios involucrados, y el Mercosur ha hecho un buen recorrido en ese sentido.

Así, a pesar de las dificultades en la coordinación de políticas entre los gobiernos del bloque, puede apreciarse entre los países miembros una “generación” de empresas para las cuales el Mercosur es una parte constitutiva de su negocio. Durante la última década el comercio intrazona exhibió una llamativa estabilidad: osciló entre el 13 y el 16% del total de las exportaciones de los países del Mercosur, con un valor promedio de 14%. Este porcentaje no obstante no se dividió en todos los socios por igual, sino que por ejemplo el Mercosur ha sido para la Argentina y Paraguay mucho más importante que para Brasil y Uruguay, cuyas empresas priorizan otros mercados (y de allí su interés en avanzar por fuera del bloque regional).

Por otro lado, es preciso destacar cuál es la composición del comercio al interior del bloque. En efecto, los intercambios intrabloque se distinguen por presentar una mayor agregación de valor que el resto de las exportaciones de las mismas economías.

Conforme a datos de la Aladi, para 2013, las manufacturas representaban 72,7% de las ventas de la Argentina al Mercosur, pero sólo el 33,1% de las exportaciones de este país al mundo. Para Brasil los valores son 83,3% en Mercosur, y 35,9% en las exportaciones totales. En Uruguay, las manufacturas son 56,9% de las ventas al bloque, pero 23,2% en las totales. Y por último, en el caso de Paraguay se constata un 8,08% en el Mercosur, y 11,5% en las totales.

El Mercosur como zona de libre comercio y como unión aduanera tiene una amplia agenda de política comercial pendiente para lograr los objetivos propuestos, pero ello no puede opacar la importancia que tiene actualmente el bloque regional para numerosas empresas de los países que lo componen -muchas de hecho, argentinas– y su potencialidad para lograr no sólo crecimiento, sino desarrollo de las economías, en función de las posibilidades que ofrece su mercado para la exportación de bienes con valor agregado. Estas cuestiones no deberían olvidarlas -ni ocultarlas– los pesimistas del Mercosur.

La autora es Doctora en Relaciones Internacionales. Becaria Posdoctoral del Conicet. Profesora de la Universidad Nacional de Rosario

El MERCOSUR y la crisis del sector automotriz: ratificando el sendero del desencanto

Articulo publicado en Boletim Mundorama – Iniciativa de Divulgação Científica em Relações Internacionais, n°81. Disponible en http://mundorama.net/2014/05/14/el-mercosur-y-la-crisis-del-sector-automotriz-ratificando-el-sendero-del-desencanto-por-julieta-zelicovich/

Comentarios: jzelicovich@yahoo.com.ar

El MERCOSUR y la crisis del sector automotriz: ratificando el sendero del desencanto, por Julieta Zelicovich

El MERCOSUR viene atravesando momentos difíciles. Si bien deben reconocerse avances significativos en materia de cooperación política y social en la última década, poco es lo que se ha avanzado en nuevas instancias de integración económica y comercial. La reciente prorroga del Acuerdo de Política Automotriz del Mercosur (PAM) en el marco de una creciente recesión de estos sectores industriales en las dos principales economías lleva a preguntarse acerca del rol de la integración en la evolución del desarrollo de la región. Nuestro argumento es que el bloque regional a la vez que continúa siendo el principal activo en las relaciones externas de los países que lo componen ha perdido potencialidad como articulador de respuestas ante los desafíos (económicos y comerciales) del siglo XXI, siendo la prórroga del acuerdo mencionado un ejemplo de ello.

En sus primeros 25 años el bloque regional atravesó diversas transformaciones: de proceso de complementación económica basado en “mecanismos sectoriales, graduales y flexibles de reducción de aranceles” (Bouzas y Pagnota, 2003: 44), en los 80; a regionalismo abierto, en los 90; y “regionalismo posliberal” a partir del 2001 (Serbin, et. al. 2012). En la década actual el bloque transita un proceso de desencanto. Probablemente motivados por la crisis financiera internacional, los países miembros del MERCOSUR se han enfocado en sus economías nacionales, priorizando sus mercados domésticos y poco han hecho (con la excepción de la aprobación del ingreso de Venezuela) por un fortalecimiento real del bloque. El resultado de estos casi 30 años marca un cuadro de situación donde los cuatro países tienen estrechas relaciones de interdependencia entre sí, las cuales resultan prioritarias respecto del resto del mundo, pero donde a la vez ninguno de los países miembros está dispuesto a ir demasiado lejos en los esquemas de integración profunda.

El principal activo del bloque es su mercado de regional. En materia comercial los efectos del Tratado de Asunción han sido el crecimiento del comercio intrazona a niveles sostenidos, pasando del 7% hacia fines de los 80 al 30% en 2013. Si se considera su composición, estos flujos adquieren mayor relevancia por su agregación de valor. En efecto, resulta concentrados manufacturas (60%), en oposición a la venta de productos primarios y manufacturas de poco valor agregado (70%) que caracterizan las exportaciones de estos países hacia otros destinos. No obstante, en la lista de pendientes restan la constitución plena de un único territorio aduanero, la existencia de una regulación común en materia de inversiones y la resolución de regímenes especiales como el del automotriz, entre otros.

En particular este sector recibió desde el inicio un tratamiento especial, quedando excluido de la zona de libre comercio entre las partes y de las posteriores políticas tendientes hacia la creación del mercado común. La lógica subyacente a esta política sostenía que en tanto MERCOSUR ofrecía para los países la posibilidad de contar como propio un mercado más grande, paralelamente, generaba el riesgo de que en el caso de existir asimetrías muy notorias alguno de los países viera desmantelada parte o toda su industria automotriz (Carrera y Sturzenegger,2000). Así se concibió el régimen específico del sector automotriz, con una estrategia de integración a nivel regional. Conforme señala Lucangeli (2008) en la determinación de la PAM tuvieron un papel central las terminales automotrices (principalmente extranjeras), quienes sostenían la necesidad de operar en un mercado “ampliado”, y protegido a la vez. La industria de autopartes (de carácter nacional) tuvo un notorio incremento a la par de ésta.

El acuerdo establecía ciertas restricciones arancelarias para las importaciones extrazona, y creaba un régimen especial intrazona. Se establecía un margen de preferencia del 100% entre las Partes signatarias del Acuerdo, siempre que satisficieran los requisitos de origen (60%) y las demás condiciones allí estipuladas. El elemento más importante era el de la flexibilidad (flex): un compromiso de equilibrios relativos entre las exportaciones y las importaciones según el cual “ el país que se propusiera concretar el máximo de las exportaciones permitidas por el nivel porcentual de flexibilización acordado para cada año, se compromete a importar del otro país, por lo menos, el nivel mínimo”. Por fuera de esos márgenes, el comercio quedaba sujeto a los aranceles, con la baja de competitividad para los productos involucrados, lo que desalentaba esas operaciones.

Con el tiempo y con las recurrentes prórrogas del acuerdo, el flex quedó definido de manera de que por cada dólar que Brasil importaba por el complejo automotor (autos y autopartes) desde Argentina, podía exportar 1,95 dólar. En tanto que  las exportaciones argentinas hacia Brasil podrán alcanzar un monto equivalente a 2,5 de las importaciones desde ese país.

En los últimos años, el esquema permitió a la industria  incrementar mucho la producción, pero limitó la integración nacional de partes y piezas. En sí el comercio entre Argentina y Brasil se volvió altamente interdependiente, siendo que las exportaciones del primero al segundo explican el 88% de la partida, en tanto que las de Brasil a Argentina, el 75% respectivamente. El problema yace en el saldo de la balanza comercial, deficitaria de manera sostenida para Argentina. En 2013 Argentina si bien tuvo superávit por la venta de autos terminados de 389 millones de dólares, éste no logró compensar el déficit de 2767 millones de dólares que tuvo el comercio de autopartes. Y esos casi 2400 millones de dólares son el eje principal de los 3100 millones de dólares que Argentina tuvo de déficit el año pasado en el intercambio comercial.

Por este motivo, en el contexto del vencimiento del régimen vigente (30/06) la búsqueda de un nuevo acuerdo en el sector automotor, con una tasa revisada de flexibilidad, aparecía como una cuestión central en lo que respecta a la necesidad de alcanzar un equilibrio comercial entre ambas naciones, y repensar el papel del bloque regional en la gestión de las cadenas regionales y globales de valor. Sin embargo el contexto resultó adverso a este proyecto: las negociaciones de política comercial externa en circunstancias de crisis nunca resultaron sencillas, y el caso del régimen automotriz no fue la excepción.

Durante los primeros meses de 2014 la industria tanto en Brasil como en Argentina atravesó un proceso de recesión. Los indicadores del comercio exterior presentaron números negativos para ambos países. En Argentina, la producción automotriz presentó una caída del 26,2% interanual en marzo 2014 donde influyó tanto la contracción de las ventas a concesionarios de origen nacional (-31,7%) como de las exportaciones (-30,8%). Éstas en los primeros tres meses del año acumulan una contracción de 17,8%. En Brasil la caída en la producción del sector automotriz fue del 13,7% interanual e influyó fuertemente sobre el nivel de actividad. Las exportaciones de las manufacturas se contrajeron un 7,1% en el acumulado anual, impulsadas principalmente por la baja de automóviles y autopartes (además de aviones, combustibles, y azúcar). En el caso argentino se encuentra justificada esta caída en una baja general de los sectores industriales, la inflación y las modificaciones en el tipo de cambio. En el caso de Brasil, se conjugan una baja en las expectativas de los consumidores, con el mantenimiento de altas tasas de interés, una suba en la inflación, y una baja tasa de crecimiento.

Así la respuesta de la política frente a esta situación fue el mantenimiento del status quo, prorrogándose un año más el acuerdo, y posponiéndose un año más la discusión de las estrategias de desarrollo conjuntas en el marco del proceso de integración. La contracción del comercio bilateral (entre el 16% y  18% entre enero y marzo 2014) actuó como un contra-incentivo para que Argentina y Brasil pudieran afrontar modificaciones en sus marcos de políticas regionales, aunque fue lo suficientemente vinculante para mantener la situación actual. Como consecuencia, el bloque pospuso, una vez más,  su capacidad de dar respuestas conjuntas a desafíos comunes, ratificando el sendero del desencanto.

 

Bibliografía

BOUZAS, Roberto y PAGNOTA, Emiliano (2003). Dilemas de la Política Comercial Externa Argentina. Buenos Aires: Ed. Siglo XXI.

CARRERA, Jorge y STURZENEGGER, Federico (2000). Coordinación de políticas macroeconómicas en el MERCOSUR. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

LUCANGELI, Jorge (2008). “MERCOSUR: progresa la integración productiva”. Revista del CEI, n° 11, pp 23-39.

SERBIN, Andrés; MARTINEZ, Laneydi; y RAMAZINI, Haroldo (2012). El regionalismo “post-liberal” en América Latina y el Caribe: Nuevos actores, nuevos temas, nuevos desafíos. Buenos Aires: Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (CRIES).

Julieta Zelicovich es doctora en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional de Rosario, Argentina. ( jzelicovich@yahoo.com.ar)

Globalización: llegó la era del pacífico

Artículo en co-autoría con el Lic. Esteban Actis, publicado en el suplemento de comercio exterior del diario La Nación, el 06 de Agosto de 2013.

Url: http://www.lanacion.com.ar/1607732-globalizacion-llego-la-era-del-pacifico

 

Globalización: llegó la era del Pacífico

La consolidación de la Alianza del Pacífico provoca un desequilibrio regional en materia de inserción internacional e inversiones

Por Julieta Zelicovich y Esteban Actis  | Para LA NACION

 

 
Foto: Alejandro Álvarez

 

La Alianza del Pacífico, proceso de integración lanzado en abril de 2011 entre México, Chile, Colombia y Perú, ha irrumpido en la monótona dinámica de la integración de la región latinoamericana, generando gran atención entre académicos, periodistas, políticos y empresarios.

Se trata de una iniciativa entre cuatro países medios, relativamente homogéneos entre sí, que ya compartían varios acuerdos de integración, pero que decidieron necesario profundizar tales vínculos frente a los desafíos del siglo XXI.

En un contexto donde en la región había predominado un tipo de integración “pos liberal” más centrada en los elementos políticos y sociales (como la Unasur), la Alianza del Pacífico emerge como un esquema diferenciado, dando lugar al primer caso de “regionalismo del siglo 21” en América latina.

Se trata de una integración centrada en el nexo de comercio-producción-servicios, específico de esta etapa de la globalización, donde la producción se segmenta geográficamente integrando cadenas globales de valor (CGV). Se apunta a las barreras más allá de las fronteras, a los acuerdos bilaterales de inversión, y a algunas reformas unilaterales.

A partir de diversos tratados preexistentes, el comercio entre los países de la Alianza del Pacífico ya contaba con preferencias que llevaban a que los flujos del comercio contasen con un arancel cero, con pocas excepciones.Sin embargo, para comienzos de 2013 el volumen del comercio intrazona rondaba sólo el 7% del total de los intercambios, centrado mayormente en el intercambio de productos primarios y sus derivados, y secundariamente en bienes intermedios de la industria de los alimentos, del plástico y del automóvil.

Frente a esta situación, en el plano interno, la Alianza del Pacífico propone dotar de mayor profundidad a la integración. A ello se dirigen dos procesos: uno de armonización de los acuerdos existentes entre estos países y otro de generación de nuevas normativas en común. Se trata más de una integración positiva (construir normas estableciendo pisos mínimos de estándares por cumplir) que negativa (eliminar barreras preexistentes, como aranceles).

En el plano externo, la Alianza tiene un foco específico en las negociaciones de un acuerdo más ambicioso: el Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica (TPP, por sus siglas en inglés). México, Colombia, Chile y Perú, de forma colectiva, pretenden convertirse en una plataforma de articulación política de integración económica y comercial, y de proyección al mundo con especial énfasis en el Asia del Pacífico.

Con estos objetivos, los gobiernos de los países en cuestión, junto con el sector empresario, avanzaron en nuevos acuerdos regionales que dieron origen a decisiones de apertura unilateral en temas contenidos en la Alianza.

LA ENCRUCIJADA DE BRASIL

Este proceso novedoso de la Alianza del Pacífico, interpela en forma directa a las estructuras existentes en la región, sobre las cuales Brasil monta su liderazgo, y condiciona las preferencias de sus pares. Las opciones regionales de Brasil distan de avizorar algún acercamiento del gigante sudamericano a la Alianza del Pacífico.

La apuesta regional de Brasil en la última década ha tenido tres ejes. En primer lugar, el mantenimiento y ampliación de la unión aduanera (Mercosur) con tarifas externas elevadas. En segundo, un bilateralismo selectivo en búsqueda de nuevos mercados -en donde se destacan los países con costa en el pacífico-, y por último, el liderazgo de un integración de toda América del Sur -regionalismo pos liberal-como es la Unasur.

En términos económicos, este esquema le fue funcional a Brasil para la expansión regional de su sector industrial. Las principales empresas brasileñas tienen importantes inversiones es su contexto contiguo y, a su vez, el 84% del total de las exportaciones a América del Sur son manufacturas.

Los países de la región ocupan el primer lugar de destino de las exportaciones de origen industrial, superando la suma de las exportaciones del sector de Estados Unidos, China y la Unión Europea.

Desde algunos sectores políticos al interior del Brasil argumentan que el principal elemento que impide algún tipo de acercamiento a la Alianza del Pacífico está en las cegueras ideológicas del gobierno que lidera el PT, principalmente en torno a la noción de libre comercio. En realidad, las razones obedecen a condicionantes más profundos que están estrechamente relacionados con diversas opciones nacionales e internacionales que se presentan de manera diferenciada en Brasil, Chile, Perú y Colombia.

En el caso de estos tres últimos se observa una adopción y mantenimiento en el tiempo de una estrategia de desarrollo de corte liberal, cuyo correlato en el plano de la inserción económica internacional se liga a la apertura y eliminación de restricciones al comercio y capital, siendo los tratados de libre comercio (TLC) uno de los mecanismos centrales, y la inserción en las CGV uno de objetivos deseados.

Asimismo, presentan un tipo de relación con Estados Unidos basada en el acoplamiento/acomodamiento, donde la agenda positiva pasa por el pilar económico a partir de una cosmovisión compartida en la noción de democracias occidentales liberales. A ello se le suma la pertenencia de estos países a la OCDE (la integran Perú y Chile, y Colombia ha solicitado su ingreso). A su vez, estos países aceptan la correlación de fuerzas en el sistema internacional y perciben que deben insertarse en el mundo como “periferia moderna” en donde la adaptación a las nuevas formas de producción en la globalización es la llave para el progreso y el desarrollo.

MODELO HÍBRIDO

Por su parte, Brasil muestra una estrategia de desarrollo híbrida desde fines de los ochenta, que conlleva tensiones y aspectos selectivos en la apertura económica internacional.

Existe un mantenimiento del rol activo del Estado y de políticas comerciales defensivas que intentan preservar un entramado industrial con dificultades de competitividad, y su modelo de vinculación con Estados Unidos es de “oposición limitada”, donde la agenda negativa está relacionada a los contrapuntos económicos y a un intento de consolidar el alcance global de su liderazgo regional a partir de la diversificación de los vínculos externos principalmente con el Sur y otras de las denominadas potencias emergentes (Brics).

Paralelamente, se reconoce un convencimiento de gran parte de la dirigencia política de Brasil de que el país tiene que ser un polo de poder en un orden internacional de carácter multilateral y abandonar así el tradicional lugar de periferia.

Estas divergencias sobre el modelo de desarrollo, como en el rol político y económico que se pretende jugar en el sistema internacional, enfatizan la diferencia de las apuestas emprendidas por el flamante proceso de la Alianza del Pacífico y el entramado de acuerdos regionales que comanda Brasil, entre los que se encuentra el Mercosur. Las opciones no son excluyentes entre sí, aunque las posibilidades de emulación entre una y otra son muy complejas, debido a los constreñimientos mencionados.

LAS MEDIDAS

En materia comercial lo más relevante de lo negociado por la Alianza del Pacífico ha sido el abordaje de las excepciones a la regulación del comercio preexistente (se comprometieron a desgravar el 90% del comercio) y la redefinición de los requisitos de la norma de origen. Este punto favorecerá el desarrollo de mayores encadenamientos productivos entre los cuatro países y atraerá la radicación de inversiones. De tal forma se trata de un paso importantísimo del esquema regional para adaptarse a las cadenas globales de valor. Otros puntos relevantes son la adopción de un sistema de ventanilla única para todas las gestiones aduaneras intrazona y la profundización de la cooperación regulatoria que garantiza el efectivo cumplimento del acceso a los mercados. El aspecto financiero, complementa estos avances, con la creación del Mercado Integrado Latinoamericano, primera iniciativa de integración bursátil transnacional, que abarca a Perú, Chile y Colombia, y cuyos valores negociados se asemejan al Bovespa de Brasil.

 

La reacción argentina

El nuevo regionalismo no está en la agenda nacional

    

Tanto por factores externos como por factores internos, desde la crisis de 2008, las opciones estratégicas regionales de la Argentina se han visto reducidas.

Brasil, el Mercosur y Venezuela -en ese orden- constituyen el núcleo actual de esas opciones.

La irrupción de la Alianza del Pacífico no hace más que acentuar este recorte, al plantearse en la región una interpelación de la globalización distinta de la adoptada por el gobierno nacional, y también a la elegida por Brasil.

Aun así, resulta notorio que en el país el regionalismo del siglo XXI no integre las discusiones de política externa.

Las innovaciones que introduce la Alianza del Pacífico no parecen permear la agenda de políticas dirigidas a la integración regional que impulsa el país.

Sin embargo, en los socios del Mercosur, el debate sí ha estado presente. Mientras que en la retórica brasileña ha primado la preservación de los ejes actuales, las opciones planteadas por la Alianza del Pacífico han seducido a Paraguay y Uruguay, quienes ya son miembros observadores de la misma.

Esta situación, sumada a las reticencias que generó el ingreso de Venezuela al bloque, y la suspensión de Paraguay en 2012, ha puesto en riesgo la cohesión del Mercosur.

La profundización de estas tendencias no aportarían nada bueno para el país: la consolidación de la Alianza del Pacífico como bloque regional, la pérdida de cohesión del Mercosur, y un incremento de las tensiones bilaterales con Brasil, son el peor de los escenarios regionales planteados para la inserción internacional de la Argentina.

Profundizar la integración con Brasil y con el Mercosur, sigue siendo para la Argentina, la vía más inmediata y viable de interacción en la región..

La dimensión externa del MERCOSUR en las negociaciones de Ronda Doha: entre su consolidación doméstica y los condicionantes externos

Trabajo Presentado en III Jornadas de Relaciones Internacionales del Área de Relaciones Internacionales de la Facultad Latinomericana de Ciencias Sociales – FLACSO/Argentina

Comentarios a jzelicovich@yahoo.com.ar

Resumen

De cara a las negociaciones internacionales de comercio, el surgimiento y la proliferación de los acuerdos de integración han significado la conformación de un nuevo actor, y de nuevas lógicas en la regulación normativa y en el desarrollo del comercio mundial. Desde las Relaciones Internacionales y la Economía Política Internacional ello ha provocado debates en torno a sus efectos sobre el bienestar –creación y desvío de comercio-, y sobre sus impactos en los incentivos hacia el régimen multilateral –building-blocks y stumbling-blocks-. Se propone aquí una mirada adicional, que analiza cómo las relaciones de poder en el sistema internacional, reflejadas en las negociaciones internacionales, son afectadas por los procesos de integración (particularmente los de países en desarrollo).

Para ello se estudian las dinámicas de las relaciones externas de tales grupos, considerando particularmente el caso del MERCOSUR durante las negociaciones de la Ronda de Doha, desde la perspectiva argentina. Tomando elementos tanto de la teoría de la integración, como de la teoría de las negociaciones internacionales y algunos aportes de la teoría de la complejidad, se abordan interrogantes acerca de los procesos de coordinación intrabloque, las estrategias implementadas en la negociación externa, la manera en la que el contexto ha influido en tal desarrollo, y diversas cuestiones acerca del poder, entre otros.

Este trabajo sintetiza los resultados de la investigación de tesis de maestría titulada “Los procesos de integración en las negociaciones internacionales de comercio. Un análisis de la dimensión externa del MERCOSUR durante la Ronda de Doha”

Descargar ponencia: ZELICOVICH – dimension externa del mercosur

Los procesos de integración en las negociaciones internacionales de comercio. Un análisis de la dimensión externa del MERCOSUR durante la Ronda de Doha.

Tesis presentada para la obtención de la Maestría en Relaciones Comerciales Internacionales, de la Universidad Nacional de Tres de Febrero. Fue realizada durante el año 2011, bajo la dirección del Dr. Félix Peña, y defendida en marzo de 2012 ante el tribunal compuesto por la Dra. Sandra Negro, el Lic. Adrián Makuc, y el Lic. Guillermo Feldman, quienes le asignaron las máximas calificaciones.

Resumen
El trabajo analiza las dinámicas de relacionamiento externo de los procesos de integración. Para ello considera particularmente el caso del MERCOSUR durante las negociaciones de la Ronda de Doha, desde la perspectiva argentina.
Tomando elementos tanto de la teoría de la integración, como de la teoría de las negociaciones internacionales y algunos aportes de la teoría de la complejidad, se busca dar respuesta al interrogante de ¿Cómo ha sido el desempeño del MERCOSUR en el entorno complejo de las negociaciones de Doha? A partir de ello se analizan la coordinación intrabloque y la capacidad negociadora del accionar externo del MERCOSUR en sus relaciones en el entorno multilateral de las negociaciones de OMC.

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Su versión en formato publicación aún no se encuentra disponible, pero pueden escribirme a jzelicovich@yahoo.com.ar

El lugar del MERCOSUR en la Política Exterior Argentina durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner

Artículo publicado en revista Relaciones Internacionales, año 20, n° 41, junio/Diciembre de 2011, del Instituto de Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de La Plata. http://iri.edu.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=133%3Arevista41&catid=1%3Alatest-news&Itemid=28&lang=es

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El lugar del MERCOSUR en la Política Exterior Argentina durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner

Resumen:

A través del análisis de los discursos de los Jefes de Estados y de sus cancilleres, en el presente trabajo se indaga acerca de cuál ha sido el lugar que las presidencia de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner le han dado al MERCOSUR dentro de sus diseños de política exterior. La estrategia de inserción, los objetivos de la política externa, y la gravitación del bloque dentro de las relaciones centrales serán claves para ello.

 

MERCOSUR’s place in Argentine Foreign Policy during Néstor Kirchner’s and Cristina Fernández de Kirchner’s Terms as President.

Abstract:

This paper analyzes speeches by both Chief of State and their foreign ministers in order to determine the place occupied by MERCOSUR in the foreign policy plans of Néstor Kirchner’s and Cristina Fernández de Kirchner’s administrations. The focal points of the discussions will be the insertion strategy, the goals of their foreign policy and the gravitation of the party bloc in the central relations.