¿Es importante la OMC? una reflexión a 20 años del acuerdo de marrakech

Hace algunos días me contactó una periodista para consultarme para una nota que ella estaba preparando sobre los 20 años de la Organización Mundial de Comercio (ver el post anterior). La primera de las preguntas decía ¿Es importante la OMC? ¿Por qué?. Aquí les comparto la versión completa de mi breve reflexión


¿Es importante la OMC? una reflexión a 20 años del Acuerdo de Marrakech

La OMC cumple 20 años, y se plantea el interrogante de su relevancia. ¿Es importante la OMC?

Para responder a esa pregunta creo que hay que considerar si hay Estados que deciden integrar la OMC y permanecer en ella? si desde las universidades se estudia a este organismo? si la prensa sigue las noticias de la OMC? o si los gobiernos  asignan presupuesto a analizar el devenir de las negociaciones y procesos de solución de diferencias que tienen lugar en ella?  Si la respuesta a estos interrogantes es afirmativa –y de hecho, lo es- podemos decir la OMC es importante.

En sus 20 años la OMC logró institucionalizar un régimen para el comercio multilateral. Esto es, los Estados que la integran establecieron para sí un conjunto de medidas y pautas de conductas para las relaciones comerciales internacionales, que ha perdurado en el tiempo. A cambio de acotar las herramientas de política comercial externa que pueden utilizar (definir qué instrumento es legítimo utilizar y cuáles no), los países han promovido menores barreras y mayor agilidad en el comercio, y por ende, mayores intercambios; así como mayor transparencia y previsibilidad (tanto al interior de cada Estado, como entre los miembros), y con ello menores costos de operatoria. Asimismo, a través del mecanismo de solución de diferencias, se ha posibilitado que Estados en desarrollo confronten las políticas de los países desarrollados. Con 160 Estados, y más del 95% del comercio mundial, rigiéndose bajo el mismo conjunto de principios, el balance resulta en términos generales, positivo. Pertenecer a este organismo parece resultar más atractivo, que estar fuera del mismo. Ejemplo de ello son las adhesiones de China, en 2001; y de Rusia, en 2012, ambas luego de largos periodos de negociaciones.

Siempre y cuando las políticas comerciales y los flujos de comercio se orienten en función de lo que la OMC establece, ésta es importante. Ahora bien, qué pasa con las nuevas dinámicas que se vienen produciendo en el comercio mundial y en las relaciones comerciales internacionales? Y es que si bien la OMC ha resultado exitosa, su eficacia ha venido cuestionándose en tanto y en cuanto, salvo contadas excepciones, de 1995 al presente dichas no han podido ampliarse ni modificarse las pautas con las que se regula el comercio, aún si este sí ha cambiado. Ejemplo de ello son el fracaso del lanzamiento de la Ronda del Milenio, y el pobre avance de la Ronda de Doha.

Aunque la OMC tiene otras funciones, la de ser foro para las negociaciones externas es la más destacada. Si bien en la OMC se mantuvieron las mismas prácticas de negociación que habían existido hasta 1994 cuando se produjo la creación del mayor volumen normativo de la Organización, desde entonces las modificaciones en las relaciones de poder mundiales (especialmente por el cambio que supuso en la ecuación de poder el incremento de la participación negociadora de los países emergentes) hicieron que tales prácticas pierdan efectividad para conducir nuevos procesos de negociación. Allí es donde creo que surge el principal desafío para la institución, y donde la importancia de la OMC ha sido opacada por cierto desencanto. Su capacidad para regular el comercio, para dar previsibilidad, transparencia y posibilitar la resolución de conflictos depende de que sus normas tengan efectividad; es decir, permitan orientar las prácticas del comercio reales. Mientras que algunas áreas como el comercio agrícola han quedado poco reguladas, otras áreas, como la del comercio electrónico prácticamente ni siquiera forman parte de la agenda de la organización. Si bien Azevêdo logró dotar a la OMC de un poco de aire hacia diciembre de 2013 con el paquete de Bali, el alcance de su liderazgo ha sido limitado. Dicho paquete fue grandemente celebrado porque el horizonte de las negociaciones resultaba muy oscuro, pero en concreto su alcance ha sido escueto; y su ratificación por el Consejo General, bastante más compleja de lo que se suponía.

Frente a ello, algunos países desarrollados están conduciendo negociaciones alternativas fuera de la OMC (las de los llamados acuerdos mega-regionales), planteando la duda sobre un potencial desplazamiento de la importancia del Organismo. Este desplazamiento resulta perjudicial, especialmente para los países en desarrollo, de menor tamaño, como la Argentina. Sin el amparo del multilateralismo las relaciones se rigen por las diferencias de poder relativo, y pocas son las chances de los pequeños de ver sus intereses reflejados en los acuerdos como los Megarregionales. Por su parte, al verse desplazada su capacidad para regular el comercio, la OMC vería afectada sus otras funciones, como la del mecanismo de solución de diferencias.

Si bien el balance de estos 20 años es positivo –la OMC cumple con diferente grado de éxito  todas sus funciones, y su accionar responde a los objetivos que se planteó en su creación-, cuán importante sea la OMC para el futuro depende de estos desafíos. En el corto plazo, la clave de la OMC está centrada en lo que el propio Director General definió como sus prioridades: la implementación del paquete de Bali, y la continuación del programa de Doha. En el mediano y largo plazo el desafío de la OMC es seguir siendo útil en un contexto de transformaciones, manteniendo un enfoque multilateralista para la gobernanza del comercio global.

Multilateralismo Vs Ley de la selva

Les comparto este artículo de Florencia Carbone (suplemento de Comercio Exterior del diario La Nación, 27/01/2015), para el cual fui consultada sobre los 20 años de la OMC

Veinte años de la OMC

Multilateralismo versus ley de la selva

Aun cuando en el último tiempo el organismo vio caer su credibilidad por la demora en cerrar acuerdos, sigue siendo el gran foro de negociación y escenario de resolución de conflictos comerciales; el papel de la globalización y la fragmentación

Por Florencia Carbone  | LA NACION

 
Caricatura: Alejandro Álvarez

Si fuera un matrimonio, habría festejado sus “Bodas de porcelana” -ése es el elemento que según la tradición simbolizan los 20 años de unión-. En este caso se trata de la Organización Mundial del Comercio (OMC), institución que hoy reúne a 160 países y que casi haciendo honor a las características de la porcelana -dura, impermeable, resonante, de baja elasticidad pero altamente resistente al choque térmico- conmemora su fundación esforzándose por adaptarse a una realidad bien diferente de la que se vivía en enero de 1995. Veinte años después, el mundo está claramente más interconectado y al mismo tiempo, más fragmentado; con más (y algunos nuevos) protagonistas y definitivamente con una redistribución del poder que encuentra a los países emergentes sentados a la mesa principal.

Pero, ¿qué es la OMC? En la página oficial la definición describe que, ante todo y esencialmente, es un gran foro de negociación: una organización para liberalizar el comercio; un foro para que los gobiernos negocien acuerdos comerciales; un lugar para que resuelvan sus diferencias comerciales.

En este contexto, ¿cumplió la OMC con las expectativas de los comienzos? ¿Cuáles han sido -y cuáles son- los principales aportes de una estructura que en los últimos años perdió peso y credibilidad por causa de negociaciones eternas e inconclusas (como la Ronda de Doha, que empezó en 2001) y el surgimiento de los llamados megaacuerdos?

Félix Peña advierte que para evaluar los aportes que ha hecho y que podría hacer la OMC, se deben tener en cuenta la cantidad y calidad de cambios que se dieron en el mundo en los últimos 20 años y que generaron una realidad internacional que cada vez se vuelve más dinámica y compleja.

A la hora de enumerar los cambios más relevantes, señaló la redistribución del poder mundial y el protagonismo creciente de los emergentes -“aunque en realidad varios son re-emergentes”, aclaró-; la mayor conectividad entre los mercados y, de modo especial, la fragmentación de la producción en múltiples modalidades de cadenas de valor transnacionales -“por algo fue la OMC la que instaló el concepto de hecho en el mundo, sin el cual será cada vez más difícil entender el comercio y las inversiones entre los países”.

El director del Instituto de Comercio Internacional destaca tres aportes principales:

  • Las disciplinas colectivas en el comercio internacional. “Lejos de ser completas ni menos aún perfectas, sería difícil aspirar a ello en un mundo que es y seguirá siendo caracterizado por la distribución desigual de poder entre naciones que al menos formalmente son soberanas, las reglas y mecanismos de la OMC, provenientes en buena medida del período del GATT, permiten hoy un cierto orden en la aplicación de políticas e instrumentos nacionales que pueden incidir en el comercio mundial de bienes y servicios. Y eso es algo que conviene tanto a países grandes con intereses comerciales e inversiones muy diversificados a escala global, como a los con menor capacidad para imponer sus principios y reglas de juego en el comercio mundial.
  • La transparencia en las políticas e instrumentos que aplican los países a su comercio internacional. “En buena medida se logró a través de su revisión periódica con participación del conjunto de los países miembros de la OMC y con un activo papel del secretariado.”
  • Asegurar un sistema que permite abordar y resolver disputas que surgen entre los países miembros como consecuencia de un eventual y aparente incumplimiento de los compromisos asumidos.

En el ejercicio, Peña incluyó la variante “un mundo sin la OMC”. “Es fácil imaginar el cuadro de situación de no existir el sistema multilateral de comercio: un escenario en el que predominaría la “ley de la selva o, lo que es lo mismo, de el o los países con más poder relativo”.

Desde Brasil, Welber Barral, ex secretario de Comercio Exterior durante la presidencia de Lula Da Silva y actual director de Barral & Asociados, explica que las condiciones que permitieron la creación de la OMC no volvieron a repetirse.

“En 1994 había un consenso ideológico respecto del valor de la liberalización comercial; un liderazgo claro -de la Unión Europea y Estados Unidos-, y la perspectiva de crecimiento económico. Estos factores posibilitaron la creación de una organización con una estructura institucional compleja, pero donde las decisiones deben ser por consenso. En un mundo fragmentado, esto más que difícil, resulta imposible. Se hicieron muchos esfuerzos, especialmente en el marco de la Ronda de Doha, pero con pocos avances sustantivos, sea porque el tema agrícola todavía impide concretar la liberalización comercial o porque retos actuales -como la seguridad alimentaria y la crisis del empleo en muchos países- crean pesimismo en cuanto a las concesiones que son necesarias para lograr un acuerdo”, dijo.

EFECTO AZEVÊDO

¿Cambió algo la elección del brasileño Roberto Azevêdo como director general de la OMC? Julieta Zelicovich, doctora en Relaciones Internacionales y profesora de la Universidad Nacional de Rosario, cree que “si bien Azevêdo logró dotar a la OMC de un poco de aire hacia diciembre de 2013 con el paquete de Bali (el primer acuerdo de facilitación que logra el organismo), el alcance de su liderazgo ha sido limitado. Lo de Bali fue grandemente celebrado porque el horizonte de las negociaciones resultaba muy oscuro, pero en concreto su alcance ha sido escueto y su ratificación por el consejo general, bastante más compleja de lo que se suponía”.

Zelicovich explica que frente a eso, algunos países desarrollados están conduciendo negociaciones alternativas fuera de la OMC (los denominados megaacuerdos regionales), que ello “plantea la duda sobre un potencial desplazamiento de la importancia del organismo y que eso resulta perjudicial especialmente para los países en desarrollo, de menor tamaño, como la Argentina. Sin el amparo del multilateralismo las relaciones se rigen por las diferencias de poder relativo, y son pocas las chances de los pequeños de ver sus intereses reflejados en los acuerdos como los megarregionales. Por su parte, al verse desplazada su capacidad para regular el comercio, la OMC vería afectada sus otras funciones, como la del mecanismo de solución de diferencias”, detalló.

Para Barral, “la llegada de Azevêdo -uno de los más expertos negociadores comerciales- permitió algunos avances en lo que se refiere a la facilitación del comercio”. Sin embargo, señala que aún “falta mucho para lograr acuerdos sustantivos de reducción arancelaria y eso refuerza el riesgo de que la liberalización ocurra solamente en el marco de los megaacuerdos regionales, lo que implica una pérdida de mercado para los grandes exportadores agrícolas, como la Argentina y Brasil”.

Zelicovich destaca que en 20 años, la OMC logró institucionalizar un régimen para el comercio multilateral y que a través del mecanismo de solución de diferencias posibilitó que Estados en desarrollo confronten las políticas de los desarrollados. “Con 160 Estados y más del 95% del comercio mundial rigiéndose bajo el mismo conjunto de principios, el balance resulta en términos generales, positivo. Pertenecer a este organismo parece resultar más atractivo que estar fuera. Ejemplo de eso son las adhesiones de China, en 2001, y de Rusia, en 2012, ambas luego de largos períodos de negociaciones”, agregó.

Así las cosas, a 20 de años del nacimiento de la OMC, quedan tan en claro la lista de pendiente del organismo, como su importante aporte al ordenamiento del comercio mundial. Su capacidad de adaptación definirá el lugar que ocupará en el futuro.

LECCIONES PARA LOS SOCIOS

¿Qué utilidad puede tener el sistema de la OMC para un país miembro, como la Argentina? Félix Peña cree que en los 20 años del organismo, las tres lecciones más relevantes son:

  • La OMC como sistema de reglas y mecanismos que inciden en el comercio mundial sólo puede ser bien aprovechada en la medida en que un país -y no sólo a nivel gubernamental- tenga claro qué quiere y qué puede lograr en sus relaciones comerciales con otros países y regiones del mundo. Lo que normalmente se denomina estrategia-país en el comercio y las inversiones internacionales. Implica definir bien los intereses ofensivos y defensivos y tener una apreciación correcta del valor que el país tiene -por distintos motivos que pueden trascender a los comerciales- para otros países. Ello permite apreciar el margen de maniobra disponible para el cumplimiento de los compromisos asumidos. Apreciar, sobre todo, qué margen tiene un país para no cumplir plenamente con sus compromisos -por cierto que, en tal caso, haciéndolo sin proclamarlo y de manera que no se note-.
  • Para todo eso ello se requiere que el país tenga muy buenos especialistas en las reglas y mecanismos de la OMC. Un país socio que tiene en claro la importancia de conocer bien las reglas de la OMC y sus matices para aplicarlas de la mejor forma a sus intereses, es Brasil.
  • Operar en la OMC implica por parte de un país miembro tener una fuerte vocación y capacidad para tejer alianzas con otros países, tanto a nivel gubernamental, como empresario y de la sociedad civil. Ello también implica un intenso aprovechamiento de la gente con experiencias prácticas en la competencia comercial global y en el sistema multilateral de comercio.

El desafío de las negociaciones multilaterales de comercio pos-Doha

Ponencia presentada en el FLACSO-ISA Joint International Conference, Buenos Aires, Julio 2014.

Descargar: Congreso ISA – PONENCIA ZELICOVICH OMC – Julio

Comentarios a jzelicovich@yahoo.com.ar

 


 

Resumen:

Dentro del GATT-OMC la función negociadora había sido por años uno de los principales atractivos del régimen multilateral de comercio. Sin embargo, la parálisis de la Ronda Doha, sumada a la evolución del comercio, y la relevancia adquirida por los regionalismos, han puesto esta situación en entre dicho. La era Azevêdo se enfrenta con lo que Baldwin (2011) denominó el gap o brecha entre las normas comerciales del siglo XX y el comercio existente en el siglo XXI (Baldwin, 2011), sumado a una predilección de gran parte de los miembros de la OMC por los acuerdos preferenciales. Tal evolución ha ido configurando una nueva agenda, que eventualmente podría ser asumida por la OMC. Tomando estos elementos en consideración en esta ponencia se propone identificar los actores involucrados y la agenda de algunas negociaciones comerciales preferenciales seleccionadas como representativas del regionalismo del siglo XXI (Baldwin, 2011) y analizar sus convergencias y divergencias sobre el régimen multilateral de comercio, proponiendo cinco escenarios posibles de respuestas.

Un final anunciado

Artículo publicado en el suplemento Comercio Exterior del diario La Nación, el Martes 08 de julio de 2014 
Disponible en http://www.lanacion.com.ar/1707955-un-final-anunciado

Queja internacional

Un final anunciado

Cómo afecta a la Argentina la decisión del órgano de solución de diferencias de la OMC por la queja de un grupo de países contra las restricciones a las importaciones

Por Julieta Zelicovich  | Para LA NACION  

En los últimos días, se dio a conocer de manera informal el resultado, negativo para el país, del procedimiento que la Argentina enfrenta en el órgano de solución de diferencias de la OMC por las restricciones a las importaciones. Se trata de un final anunciado, entre otros, en el examen de políticas comerciales que atravesó la Argentina en marzo de 2013, y que ya trajo consecuencias sobre la política comercial y aduanera del país: la derogación de las licencias no automáticas de importación en enero de 2013 estuvo relacionada a esa situación.

El proceso contra la Argentina se inició en mayo de 2012 con el establecimiento de consultas entre las partes, luego de que Australia, la UE, Israel, Japón, Corea, México, Nueva Zelanda, Noruega, Panamá, Suiza, Taiwan, Tailandia, Turquía y EE.UU. presentaran ante el Consejo del Comercio de Mercancías de la OMC una declaración conjunta contra el país. Si bien la vía diplomática permitió posponer la constitución del Grupo Especial hasta mayo de 2013, desde entonces un grupo de expertos analizó la política argentina y las denuncias hechas por las partes. En particular, se impugnan las licencias no automáticas y la declaración jurada anticipada de importación (DJAI); así como los requisitos informales y de compensación impuestos a los importadores, y la sistemática demora o denegación en la validación de las importaciones en función de tales exigencias. Frente a ello, se contraponen una serie de tratados internacionales de los que la Argentina es parte, como el Acuerdo de Comercio y Aranceles de 1994, el de Inversiones vinculadas al comercio, el de Trámite de Licencias de Importación, y el Acuerdo de Salvaguardas. De comprobarse, como ya se anticipó, que la Argentina incumple con estos compromisos, el país contará con un plazo determinado para poner sus normas y prácticas comerciales y aduaneras en conformidad con las obligaciones internacionales, o enfrentar mayores consecuencias.

En ese sentido, el objetivo del mecanismo de solución de diferencias de la OMC es hallar una solución positiva a las controversias, a partir de la supresión de las medidas que se constate que sean incompatibles con las disposiciones de cualquiera de tales acuerdos. Las compensaciones se aplican en el caso de que no sea factible suprimir inmediatamente las medidas incompatibles y sólo como solución provisional. Las retorsiones, por su parte, sólo aparecen si una vez resuelto el panel la parte “condenada” no cumple con la implementación de las recomendaciones del grupo especial. Así, sólo luego del fallo y en caso de incumplimiento podrán las 21 economías demandantes apelar a medidas equivalentes de restricción del comercio contra el país.

Éste es el peor de los escenarios posibles, especialmente para el sector industrial y el empleo. No se trata de socios menores los que podrían tomar estas medidas: en su conjunto explican casi el 25% de los destinos de exportación del país, que a su vez, se concentran en manufacturas. Se trata de un momento decisivo, que evidencia, desde un nuevo escenario -el de la política internacional- el agotamiento del modelo de sustitución de importaciones. Los costos de mantener estas medidas sobrepasan sus beneficios. Será hora de buscar el tan mentado superávit de la balanza comercio no ya por la vía de las restricciones, sino por la implementación de una política comercial estratégica, que priorice industrias clave, y genere incentivos y mecanismos para una verdadera inserción comercial en el marco de la globalización y las cadenas globales de valor

El peso de la «tradición» en las negociaciones multilaterales de comercio. El caso de Argentina durante la Ronda Doha

Articulo publicado en JANUS.NET, e-journal of International Relations, Vol. 5, n.º 1 (Maio-Outubro 2014), pp. 101-113Disponible en http://observare.ual.pt/janus.net/images/stories/PDF/vol5_n1/pt/pt_vol5_n1_art7.pdf

 

EL PESO DE LA “TRADICIÓN” EN LAS NEGOCIACIONES MULTILATERALES DE COMERCIO EL CASO DE ARGENTINA DURANTE LA RONDA DOHA

Resumen
El artículo estudia el impacto de la “tradición” como variable dentro de los análisis de política exterior. Considera para ello un caso particular, cual es el de la participación Argentina en las negociaciones multilaterales de comercio. El argumento central señala que para la  Argentina la tradición negociadora ha tenido un papel importante como orientador en las acciones de política externa en materia de las negociaciones multilaterales de comercio, especialmente en los momentos de crisis. Y que dentro de esta tradición, la principal variable en la configuración de las opciones de Argentina ha sido la de la estrategia de desarrollo.

Palabras claves:
Tradición; Política Exterior; Negociaciones comerciales; OMC; Argentina

 

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Señales: la OMC, en marcha

Dos artículos de María Florencia Carbone, publicados en el suplemento de comercio exterior del diario La Nación, del 24/12/13, donde participé con algunas lineas de análisis.

http://www.lanacion.com.ar/1650405-senales-la-omc-en-marcha y http://www.lanacion.com.ar/1650452-tiempo-de-reformular-la-agenda

Martes 24 de diciembre de 2013 | Publicado en edición impresa

Señales: la OMC, en marcha

Más allá de los efectos concretos del paquete aprobado en Indonesia, lo más importante que dejó la Conferencia de Bali fue que el multilateralismo aún está vivo; el futuro de Doha y la agenda global

Por Maria Florencia Carbone  | LA NACION

Bali, el sitio donde se firmó el primer acuerdo global en la historia de la OMC, es conocida como la Isla de los dioses. En un paralelismo místico, muchos se preguntaron si, influido por una suerte de “efecto Bergoglio”, así como el papa argentino hizo con la Iglesia, el brasileño Roberto Azevêdo podría despertar al organismo internacional de un letargo que ponía en riesgo el multilateralismo.

Si bien lo que ocurrió en Indonesia indica que al menos se logró aplicar un shock reactivador, lejos de razones espirituales, el consenso alcanzado obedece a presiones bien terrenales.

Julieta Zelicovich, magíster en Relaciones Comerciales Internacionales, becaria del Conicet y docente de la UNR, destaca “al menos cuatro factores”:

 

  • 1) Una superación relativa del pico de la crisis internacional que estalló en 2008. En el camino de recuperación de los principales indicadores económicos, los países han buscado reactivar sus negociaciones externas, tanto en la OMC como en otros foros regionales.
  • 2) El avance de las negociaciones “mega-rregionales” como el TTP (Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica, por sus siglas en inglés, que incluye a 12 países entre ellos Chile, Perú, México, Estados Unidos, Japón y Singapur) y el TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership, el acuerdo entre Estados Unidos y la Unión Europea). La marcha de estas negociaciones frente a la parálisis que exhibía la OMC supone una amenaza a la forma de gobierno de las relaciones comerciales internacionales vigentes, sugiriendo que la vía preferencial, discriminatoria, puede resultar más efectiva que la multilateral. Alternativa que resulta perjudicial, especialmente para los países como la Argentina (de menor tamaño).
  • 3) Ninguno de los grandes actores del sistema estaba enfrentando de manera próxima un recambio de sus presidencias. Históricamente las transiciones políticas nacionales en estos Estados ha ido en contra de su voluntad de asumir compromisos en el plano multilateral, y por ende, alcanzar acuerdos.
  • 4) El liderazgo que pudo ejercer Azevêdo en el proceso de negociación, y que entre otros condicionó la conducta de Brasil.

 

Raúl Ochoa, de la Untref, cree que el acuerdo es importante porque permitió “revivir” la OMC y demostrar su gravitación para los temas de la economía y el comercio internacional que requieren soluciones globales.

Pero, en definitiva, ¿cuáles son los puntos sobresalientes del acuerdo?

Ricardo Rozemberg, investigador del Centro de Ideas-Unsam, destaca la reducción de trámites y la simplificación de los procedimientos aduaneros y portuarios (facilitación del comercio), y diferentes aspectos vinculados a la agenda del desarrollo, como la agricultura, el algodón, y algunas ventajas específicas para las economías de menor desarrollo relativo.

Sin embargo, aclara: “La mayor parte de esos acuerdos son parciales y, en el mejor de los casos, sus impactos serán visibles en el mediano plazo. Bali tiene la virtud de haber sido “vendida” como la Conferencia del resurgimiento de la OMC -que hasta pocos días antes de comenzar parecía condenada al fracaso-. Así el mérito no menor de Azevêdo fue encontrar una forma creativa de generar un consenso sobre títulos de temas importantes, pero cuyos compromisos concretos están por verse”.

Félix Peña está convencido de que un fracaso de la Conferencia no era bueno para nadie y, de hecho, cree que “haber evitado el fracaso es de por sí el principal resultado de Bali”.

La Conferencia se pareció a una novela de suspenso.

Los 159 Estados-miembros que participaron del encuentro llegaron a Indonesia en un clima de fracaso anticipado. Sin embargo, la sensación se revirtió de modo sorprendente a las pocas horas de comenzadas las reuniones. Una luz al final del túnel que sólo duraría hasta que India hizo pública su firme oposición.

India exigía poder aumentar sus subvenciones agrícolas y entonces se acordó una primera prolongación de la reunión que debía concluir el viernes 7 al mediodía.

Logrado el consenso con India y cuando todo parecía encarrilado, el freno apareció con sello latinoamericano: en la madrugada del sábado Cuba (acompañada en su reclamo por Bolivia, Nicaragua y Venezuela), se negó a sellar el acuerdo porque se había retirado del texto una referencia al embargo norteamericano sobre la isla.

NUEVA EXTENSIÓN

El sábado 8 por la mañana se encontró finalmente una fórmula que dio vida al primer acuerdo en la historia de la OMC.

Peña opina que el éxito se debe, principalmente a que el documento final logró reflejar los intereses y expectativas de todos. “El mejor homenaje que se hizo que en Bali a Nelson Mandela (falleció dos días antes de que comenzara la Conferencia) fue el recuerdo de una de sus frases emblemáticas, evocada por el presidente de la Conferencia: “Siempre parece imposible hasta que está hecho”, dijo.

Ochoa enfatiza que la facilitación del comercio es el punto central de los acuerdos logrados, “ya que en subsidios agrícolas lo obtenido es una impasse y una cláusula de paz para la seguridad alimentaria sostenida por la India que permite al resto de los países continuar con sus subsidios a pesar de su compromiso para finalizar este año”.

Luego, un mensaje parroquial: “La facilitación tiene un plazo hasta mediados de 2015 para su implementación, esperemos que para esa época nuestro país haya resuelto sus problemas y pueda dejar sin efecto sus actuales restricciones”, comenta Ochoa.

Todo lo ocurrido deja varias lecciones.

“Para que la OMC pueda ejercer cabalmente sus funciones, es imprescindible comprender que hay realidades y necesidades diferentes, que requieren de un marco flexible y comprensivo que las atienda”, dice Ochoa quien se apura a señalar que este “resurgir” de la OMC tiene fecha de vencimiento.

“Lo ocurrido otorga un tiempo para encarar reformas y preparar una nueva agenda que no es ilimitado. Nada hace suponer que se detenga el avance de las negociaciones de los megaacuerdos ya lanzados, pero mientras tanto hay ciertas condiciones objetivas para que un grupo importante de los que prevalecen en la economía y el comercio internacional y trabajen en pos de un temario acorde a estos tiempos y a las cuestiones que ningún megaacuerdo por grande que sea, puede resolver, como las normas medioambientales relativas al comercio y la inversión.”

Rozemberg, agrega: “Bali deja implícito el reconocimiento de que el sistema de Rondas de Negociación basadas en el principio del “single undertaking”, resulta muy difícil de aplicar en un mundo cada vez más democrático, donde los países en desarrollo e incluso los de mayor atraso relativo, ocupan un lugar más importante en el actual contexto político y económico internacional (y por tanto en las negociaciones multilaterales). Dicho de otro modo, la fórmula de avanzar en acuerdos sobre temas específicos, en una agenda mucho más limitada que la que se viene negociando en la Ronda de Doha, luce como inédita en el ámbito de la OMC”.

Queda claro que más que el cierre de un proceso de negociaciones, Bali significa la apertura de una nueva etapa.

Como destaca Zelicovich, el consenso logrado, aun sobre un conjunto acotado de complejos temas, implica un importante grado de legitimación para la OMC que demuestra así que sigue siendo un foro legítimo, con mecanismos eficientes para las negociaciones multilaterales.

Bali no sólo revivió a la OMC sino al multilateralismo. El tiempo dirá si sólo se trató de una falsa mejoría.

HECHOS Y DICHOS

El significado del acuerdo y la visión de los expertos

 

  • Logros
    El “paquete de Bali”.
    El acuerdo alcanzado en Indonesia, es el primero que la OMC concreta desde su creación, en 1995.
  • Efectos I.
    Según el Instituto Paterson de Economía Internacional, con sede en Washington, el acuerdo inyectaría alrededor de US$ 960.000 millones a la economía mundial y crearía 21 millones de empleos (de los cuales 18 millones, en los países en desarrollo).
  • Efectos II.
    El desenlace de la cumbre de Bali es una importante victoria personal para el brasileño Roberto Azevêdo, que dirige la OMC desde septiembre último.
  • De qué se trata
    Doha “light”.

    El acuerdo de Bali, que representa menos del 10% del ambicioso programa de reformas de Doha, tiene tres ejes principales: agricultura (con un compromiso de reducir las subvenciones a las exportaciones); la ayuda al desarrollo, (prevé una exención creciente de los aranceles para los productos procedentes de los países menos desarrollados), y la facilitación de intercambios (pretende reducir la burocracia en las fronteras).
  • Qué piensan
    Roberto Azevêdo.

    El director del organismo internacional, comentó: “Por primera vez en su historia, la OMC ha cumplido sus promesas”.
  • Dilma Rousseff.
    La presidenta de Brasil dijo que el fin de los estancamientos globales se encuentra en acuerdos multilaterales y “no en la imposición de los más fuertes sobre los más débiles”.
  • Simon Evenett.
    El experto en la OMC de la Universidad de St. Gallen, en Suiza, sostuvo: “”Es un acuerdo bienvenido pero limitado. Hemos pasado de ‘Doha’ al ‘Doha Light’, y ahora al ‘Doha Light descafeinado’. No se ha registrado ningún avance serio sobre las subvenciones agrícolas a la exportación, el comercio electrónico o las subvenciones sobre las exportaciones de algodón”.
  • Kevin Gallagher.
    El analista de la Universidad de Boston dijo a AFP: “Es una victoria agridulce. Desgraciadamente, más que hacer honor al multilateralismo, las grandes potencias se van a inclinar hacia los acuerdos regionales para defender las propuestas difíciles que han sido rechazadas en la OMC”.

El temario pos-Bali

Tiempo de reformular la agenda

    

¿Cuál es la agenda pos-Bali? Según Julieta Zelicovich, “comprende la transformación de algunos de los temas de Bali en documentos vinculantes y la resolución del resto del paquete de Doha: las cuestiones de las reducciones arancelarias en bienes industriales, las de acceso a mercados en materia agrícola, la de los subsidios aplicados en agricultura, las referidas a normas como las de antidumping, o indicaciones geográficas. Un paquete más amplio, y complejo, donde el dibujo de ganadores y perdedores es más contrastante que en los temas abordados en Indonesia”.

Además de eso -señala–, la OMC tiene pendientes debates sobre una nueva agenda de temas que afectan hoy al comercio y que sólo tienen abordaje bilateral o plurilateral “con suerte”: cuestiones ambientales, proteccionismo del sector privado, fluctuaciones de precios, etc. “Este paquete máximo difícilmente puede arreglarse en 5 o 10 años, porque requiere de una revisión de las metodologías de abordaje. La experiencia de Bali muestra que es posible adoptar un enfoque escalonado, que deje atrás la idea del single undertaking”.

Respecto del futuro de la Ronda de Doha, Raúl Ochoa es terminante: “Con el formato original ya no es viable. Hay que reinventarla incluyendo parte de los nuevos temas (inversiones, normas medioambientales, cláusulas laborales, compras gubernamentales, políticas cambiarias y subsidios). De no ser así, la OMC lenta pero progresivamente perderá importancia como marco jurídico institucional del comercio”.

Ricardo Rozemebrg, por su parte, señala que habrá que ver en los próximos meses si el formato de negociación de Bali se consolida como una nueva vía para alcanzar acuerdos parciales por parte de la OMC o si se retoma la agenda más extensa y completa que se venía negociando. “Las negociaciones para crear megabloques ponen presión sobre la negociación multilateral. Para algunos analistas, los resultados y avances que estos emprendimientos pueden alcanzar en materia de reglas, disciplinas, inversiones y servicios, podrían actuar en pos de avanzar hacia la convergencia de futuros acuerdos multilaterales en esos temas.”.

¿Hacia dónde van las negociaciones multilaterales de comercio? Algunas consideraciones sobre la Conferencia Ministerial de Bali

¿Hacia dónde van las negociaciones multilaterales de comercio? Algunas consideraciones sobre la Conferencia Ministerial de Bali

Por Julieta Zelicovich

jzelicovich@yahoo.com.ar

Del 3 al 6 de diciembre los 159 miembros de la Organización Mundial de Comercio se han dado cita en Bali, Indonesia, con el objeto de celebrar la novena Conferencia Ministerial de esta organización. Más allá de los procedimientos protocolares propios de la ocasión, el grueso de las negociaciones se centra en el debate de tres temas, que adoptaron el nombre de “Paquete de Bali”: facilitación del comercio, agricultura, y cuestiones del desarrollo. Se trata de una cosecha temprana de la ambiciosa agenda de Doha.

Históricamente las Conferencias Ministeriales de la OMC habían sido ocasiones que llamaban la atención de la prensa y movilizaban a distintas ONG. Sólo unos años atrás, en 1999 pueden recordarse los movimientos anti-globalización en Seattle; o bien, las manifestaciones en México en 2003, que incluyeron la inmolación de un agricultor coreano. Las negociaciones multilaterales de comercio sin embargo han caído en una irrelevancia raramente vista. La prensa prácticamente no se ha hecho eco de las acaloradas discusiones que por estos días están teniendo lugar en Bali y sólo algunos sitios específicos vinculados al comercio agrícola, la seguridad alimentaria y las cuestiones del desarrollo han centrado sus esfuerzos en tales negociaciones; lo mismo que algunas ONG ambientalistas y ruralistas. El desgaste en torno a la parálisis de la Ronda Doha, y la simultánea proliferación de múltiples vías para las negociaciones comerciales han contribuido en este sentido. No obstante, es preciso recordar que el comercio actual está regido en sus fundamentos más básicos por la normativa de esta organización, y de allí su relevancia.

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El paquete de Bali

El paquete de Bali está compuesto por un conjunto de temas que a modo de “cosecha temprana” fueron pensados para darle aire a la decaída OMC.  En su presentación conjuga, por un lado, aquellos asuntos que tenían mayores avances al momento de la revisión de los Documentos de Pascuas en 2011, y donde aparentemente los Estados podrían llegar a avanzar más rápidamente; por otro lado, a diferencia de la Conferencia Ministerial de 2011 donde se intentó buscar medidas exclusivas para PMA, el Paquete de Bali comprende temas de interés tanto de los países desarrollados (facilitación del comercio) como de los países en desarrollo (Agricultura y desarrollo), lo que podría hacer más factible los intercambios necesarios para arribar a un acuerdo.

Como mencionamos, el paquete de cuestiones del Desarrollo es un derivado del fracasado intento de promover un conjunto de medidas para estos países en la Conferencia Ministerial de 2011. Al momento de iniciar las negociaciones en Bali, este pilar comprendía cuestiones sobre el Monitoreo del Mecanismo para el Trato especial y diferenciado; un mecanismo de cuotas libres de aranceles para los PMA, así como la aplicación de normas de origen preferenciales para estos países. También se incluía la cuestión del Algodón, y la operacionalización de un “waiver” (excepción) para el tratamiento en servicios.

En cuanto a Agricultura el paquete de Bali trata de avanzar sobre lo acurdado en 2005 con el compromiso de limitación de las subvenciones a las exportaciones, y también el abordaje de los tratamientos de los aranceles intracuotas. Se incluyen en la discusión los Servicios Generales en materia Agrícola; las compras públicas de alimentos con propósito de seguridad alimentaria; competencia de las exportaciones, y la administración de cuotas tarifarias. Dentro de este conjunto, uno de los temas más complejos ha sido la “cláusula de paz” que  ciertos países impulsan para eximir de las exigencias de reducción –y del mecanismo de solución de diferencias- a los subsidios vinculados a la seguridad alimentaria y a las compras de alimentos por parte del Estado

Por último, el acuerdo sobre Facilitación del Comercio, resabio de los Temas Singapur, es el “más “moderno” de los temas en discusión: apunta a cuestiones no arancelarias como la transparencia y agilización de los procedimientos aduaneros, y la reducción de los costos de la operatoria del comercio exterior. El mismo es de interés de los países desarrollados, y en particular de las empresas que montan sus sistemas productivos en las llamadas cadenas globales de valor. Su aprobación implicaría importantes ajustes para los países en desarrollo, que según las estimaciones realizadas pueden superar los beneficios de su implementación, especialmente en el corto plazo.

Los temas pues no resultan novedosos para los actores, y requieren en muchos casos resoluciones políticas más que técnicas. No obstante, las semanas de negociaciones anteriores en Ginebra no lograron destrabar los núcleos más sensibles, evidenciando que hace falta un esfuerzo inusual para que puedan destrabarse en Bali.

Los actores

Ministerial Conference 2013
Foto: Reunión durante la Conferencia de Bali. Fuente OMC.

Dentro de las negociaciones algunos Estados han asumido mayor protagonismo: Sudáfrica, e India han llevado posiciones fuertes, en tanto que las coaliciones negociadoras han reactivado sus reuniones. Los países desarrollados han hecho declaraciones más moderadas respecto del arribo, o no, a un acuerdo durante Bali, tras las semanas de negociación en Ginebra.

La India, ha sido uno de los actores que llevó una posición más dura y crítica a las negociaciones. Por un lado ha criticado fuertemente cómo los compromisos con el desarrollo han sido diluidos en meras frases y formulas abiertas de  promesas de conducta y no en mecanismos concretos. Por otro lado, este país ha solicitado una excepción para la aplicación de determinadas políticas en materia de seguridad alimentaria, que considera como no-negociables.

Vinculada a esta posición se ha expedido el G33, coalición de países en desarrollo y PMA liderada por la India. Este grupo enfatizó su postura en el reclamo de un acuerdo agrícola que tuviera en cuenta la seguridad alimentaria el desarrollo rural; incorporando a su vez inquietudes como la de la volatilidad de los precios y el papel que desde esa perspectiva juegan los Estados como tenedores públicos de los alimentos

Dentro de los países en desarrollo, el G4 del Algodón volvió a tener una presencia importante. Benín, en nombre de esta coalición reclamó por las cuestiones del Algodón dentro del paquete  Agrícola como un requisito sine qua non para avanzar en las negociaciones.

El G20 por su parte enfatizó el papel que la resolución en temas como competencia de las exportaciones y administración de cuotas tarifarias tendría para el desenlace del conjunto de las negociaciones de Doha

El Grupo Cairns anticipó su interés en el comercio agrícola dentro del paquete de Bali. Para este grupo la cuestión agrícola sigue siendo el pilar central de las negociaciones, especialmente a partir de su impacto en la creación de empleo y el desarrollo. El cumplimiento de la eliminación a las subvenciones a las exportaciones fue uno de los temas más enfatizados –cuando han pasado 50 años de la eliminación de estas medidas en el comercio de otros tipos de bienes

El G10, coalición de países importadores de alimentos, por su parte volvió a reclamar el tratamiento de las restricciones a las exportaciones – uno de los temas a los que Argentina más se opone.

Otros Países como EEUU y Francia enfatizaron la importancia de obtener un acuerdo en Facilitación del Comercio y en sentar las bases para las negociaciones post-Bali. Francia a su vez señaló que en cuanto a los temas agrícolas, debería existir una correlación entre los esfuerzos demandados y la sustentabilidad de la reforma de la PAC.

Cabe señalar que el MERCOSUR no ha llevado adelante políticas en común en esta Conferencia Ministerial. Por el contrario, mientras que Brasil y Argentina en los albores de la Conferencia Ministerial situaron sus posiciones, con un perfil más bajo que en otras ocasiones, sobre las cuestiones de (la falta de) equilibrio en los temas propuestos, Paraguay y Uruguay integraron un documento junto a países como Australia, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Hong Kong, México, Nueva Zelanda y Rusia, que apoyó explícitamente lo avanzado durante las semanas previas de negociación impulsadas por Azevêdo, y se comprometía con el Paquete presentado en la Conferencia Ministerial.

La agenda post-Bali

La agenda post Bali es múltiple, comprende desde la resolución de los temas de la Ronda Doha, al abordaje conjunto de los nuevos temas del Comercio Internacional. No obstante, ello sólo será posible si los Estados logran concretar en Bali alguno de los temas pendientes. Resolver el paquete Bali sería una señal de gran importancia para el fortalecimiento de la organización como una institución con capacidad para canalizar los problemas de sus miembros y contribuir al arribo de entendimientos cooperativos. Los borradores distribuidos esta mañana son la clave para cruzar esta meta.

6. 12. 2013